Desde la introducción del primer sistema de autobuses de rápido tránsito (BRT, por sus siglas en inglés) en Brasil a mediados de la década de 1970, las ciudades de América Latina han sido líderes en su  implementación. Desde entonces, más de 45 ciudades en América Latina han invertido en sistemas BRT, por lo que cuentan con aproximadamente dos tercios de los usuarios del BRT en todo el mundo.

No obstante, conforme las metrópolis en América Latina y más allá siguen evaluando las soluciones a largo plazo para lograr un flujo urbano más eficaz, el sistema de tren ligero (LRT, por sus siglas en inglés) ha ganado visibilidad como una alternativa ecológica a la congestión en los centros urbanos.

Los sistemas de tránsito requieren una inversión importante y por lo tanto deben tener en cuenta las proyecciones de exigencias actuales y futuras. Los vehículos LRT únicos tienen la ventaja de capacidad por vehículo, y se pueden acoplar a unidades de múltiples vagones. Esto les da a los operadores la habilidad de transportar hasta a 35,000 pasajeros por hora por dirección, a diferencia de la capacidad típica de 2,000 a 10,000 pasajeros por hora por dirección que los sistemas BRT que transitan a un nivel completamente separado pueden alcanzar.

Esto a la vez les permite a los sistemas LRT la flexibilidad de ofrecer un servicio de muy amplia capacidad, lo cual es una ventaja al contemplar el futuro aumento de pasajeros y, a corto plazo, al cumplir con los requisitos de capacidad para eventos especiales.

Además, a diferencia de los sistemas BRT que típicamente operan por medio de propulsión diesel, los sistemas LRT operan por medio de propulsión eléctrica. En América Latina, donde la hidroelectricidad es responsable de casi dos tercios de toda la electricidad generada, esto conduce a grandes reducciones de gases de efecto invernadero. Además, de acuerdo con el presidente y jefe ejecutivo de Voith Hydro Latin America, más del 20 por ciento del potencial hidroeléctrico de América Latina sigue aún sin explotar. El enfoque de la política en el desarrollo de esas fuentes de energía renovable a lo largo de la región debería permitir el crecimiento sostenible de sistemas LRT limpios.

A pesar de una alta inversión inicial, las ventajas de un sistema LRT tienen un menor costo por pasajero y mantenimiento para las agencias de tránsito públicas. Los sistemas LRT de Norteamérica reportan ventajas de costos de aproximadamente 40% por asiento por hora, impulsados por requisitos de sistemas operadores y de energía más bajos. Esto último se debe a las ruedas de acero de menor fricción entre los neumáticos de goma y las superficies de las calles. Esto disminuye también la necesidad de reemplazar las ruedas de acero de un LRT comparado con los neumáticos de goma de un BRT, lo cual es una mayor ventaja medioambiental.

Los sistemas LRT operan sobre una superficie de rieles lisos. Por lo tanto, los vehículos no tienen que sufrir el efecto de baches, de juntas de expansión ni de otras imperfecciones que comúnmente existen en las superficies de las calles. Los rieles lisos proporcionan mayor confort para los pasajeros y son mucho más callados, sobre todo a velocidades más altas. Además, los motores de tracción de los sistemas LRT están controlados electrónicamente, lo cual permite una aceleración y una desaceleración suaves. Todos estos factores contribuyen a una experiencia de viaje más placentera para los pasajeros y a una menor congestión, ya que los pasajeros optan por alternativas de transporte público.

Además, a diferencia de las rutas de autobuses, las cuales se pueden ver sujetas a desvíos de tráfico, las líneas de rieles son permanentes. Por consiguiente, los sistemas LRT les ofrecen a las comunidades una seguridad a largo plazo sobre su inversión, estimulando el desarrollo residencial y comercial orientado por el tráfico a lo largo del sistema de las vías. Por su parte, esto conduce a la creación de vecindarios orientados hacia el transporte público y genera una mayor cantidad de pasajeros, apoyando aún más la adopción del mismo.   

Por último, en virtud de su estilizada apariencia, sus espaciosos interiores y el generoso uso de sus ventanas de cristal, los sistemas LRT ofrecen la percepción de una modernidad con consciencia medioambiental. Esta percepción tiende a reflejarse positivamente tanto en los pasajeros que usan el sistema así como en los dueños del sistema y sus operadores.

 

Un número creciente de autoridades de transporte está optando por rejuvenecer su infraestructura existente de trenes ligeros o por construir sistemas completamente nuevos desde cero. Los tranvías y los trenes ligeros proporcionan una solución sostenible a la congestión, a los desafíos medioambientales y del desarrollo urbano a los que las ciudades de América Latina se enfrentan en la actualidad.

Autor: Jacques Drouin, director, Administración de Plataforma, Bombardier Transportation

REUTERS/ Daniel Aguilar