Habitantes de Port Salut lavan sus ropas en un río cercano. Fotógrafía: Andrew McConnell/Panos Pictures.

Tras el paso de Matthew por Haití, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) han identificado grandes necesidades de agua potable y atención médica en las áreas afectadas. En situaciones de desastres naturales como esta, resulta esencial la distribución de artículos de primera necesidad para paliar el deterioro de las condiciones higiénicas en los lugares afectados y evitar la aparición de enfermedades.

Una niña observa desde la puerta de la que fue su casa en la localidad de Roche-à-Bateau. Fotografía: Andrew McConnell/Panos Pictures.

En la ciudad de Jeremie, en el departamento de Grand'Anse, el hospital de referencia ha sufrido daños importantes y cuenta con poca agua y electricidad. Además, se han detectado ya casos de cólera y un número importante de supervivientes con heridas infectadas. En esta ciudad los equipos de MSF han llevado a cabo 450 consultas médicas.

Ciudad de Roche-à-Bateau. Fotografía: Andrew McConnell/Panos Pictures.

MSF ha enviado personal en helicóptero y por carretera al departamento Sur, donde han comprobado que el huracán ha arrasado viviendas y comunidades a lo largo de toda la costa entre Tiburón y Port-à-Piment. Tras el paso del huracán, Roche-à-Bateau, una ciudad costera en el suroeste de Haití donde viven unas 16.000 personas, ha quedado destruída.

Familias cruzan el río a pie en Roche-à-Bateau. Fotografía: Andrew McConnell/Panos Pictures.

Muchas personas están llegando a los hospitales y clínicas después de haber realizado largas caminatas por áreas completamente inundadas. MSF está atendiendo a numerosos pacientes por heridas y lesiones en pies y piernas. En Roche-à-Bateau, el puente del río se ha derrumbado tras el huracán y población no tiene otra opción que cruzarlo a pie.

Un camión de ayuda reparte agua tras el hundimiento de un puente en Roche-a-Bateau. Fotografía: Andrew McConnell/Panos Pictures.

El brote de cólera desatado tras el terremoto de 2010, causante de la muerte desde entonces de más de 9.000 personas, es una de las grandes amenazas tras el paso del huracán. Solo en el primer año, MSF trató a 170.000 pacientes. Ahora, la población está bebiendo agua directamente de los ríos y de fuentes no tratadas debido a la falta de agua potable, lo que aumenta el riesgo de transmisión de esta y otras enfermedades. MSF ya ha atendido un centenar de casos de cólera en la ciudad de Port-à-Piment.

Un hombre demasiado enfermo para caminar recibe agua en un refugio improvisado en el lugar donde estaba su casa en Roche-à-Bateau. Fotografía: Andrew McConnell/Panos Pictures.

El paso del huracán también ha afectado a centros médicos, pozos y redes de distribución de agua. MSF está centrando sus actividades en la atención a los posibles brotes de cólera que puedan surgir. La distribución de agua limpia en las zonas afectadas del suroeste es esencial para evitar la propagación de la enfermedad.

Una familia se baña en un río cerca de Port Salut, en el suroeste de la isla. Fotografía: Andrew McConnell/Panos Pictures.

Los equipos de MSF tratan de llegar a las áreas más afectadas del sureste del país. El acceso sigue siendo difícil debido a los daños ocasionados por el huracán en puentes y carreteras. En la capital del país, MSF va a reactivar el centro de tratamiento de cólera 'Fígaro' de Puerto Príncipe y continúa apoyando al Centro Diquini para pacientes de cólera.