El sistema alimentario mundial necesita un cambio. Corinna Hawkes, Directora del Centre for Food Policy en la Universidad de la Ciudad de Londres, y parte del Consejo Mundial Futuro en Agricultura y Seguridad Alimentaria, comenta que no es solo cuestión de producir más alimentos, sino de producir alimentos saludables y asegurarse de que lleguen a la gente que más los necesita.

¿Por qué necesitamos que este consejo debata el futuro de la agricultura y seguridad alimentaria?

La razón principal es porque necesitamos una transformación de los sistemas alimentarios. No se trata únicamente de la agricultura sino de cambiar todo el sistema alimentario de modo que produzca dietas más nutritivas y saludables para todos, de forma sostenible y segura. Soy copresidente del Informe de Nutrición Mundial que muestra que alrededor de la mitad de la población del mundo hoy sufre mala nutrición en una de sus tantas formas.

Mi propio trabajo ha analizado sistemas alimentarios desde la perspectiva de la alimentación saludable, ya sea que la gente esté en riesgo de desnutrición, o sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles relacionadas a la nutrición. Cuando se comienza desde la perspectiva de la persona que come, se nota que el problema planteado por la agricultura y seguridad alimentaria no trata únicamente de la producción de alimentos ni de producir de forma más sostenible, por más importancia que esto tenga. Lo importante es si esos alimentos son saludables y realmente pueden llegar a la gente que necesita obtenerlos de forma que contribuya a dietas nutritivas y saludables.

¿Cómo cambia el sistema de agricultura y seguridad alimentaria? ¿Cuáles son las fuerzas que producen esos cambios?

Hay muchas. Una es la enorme cantidad de nuevas tecnologías que llegan al sistema. La pregunta es qué incorpora realmente la tecnología y quién se beneficia de ella.

Una segunda área de cambios establece la relación entre la producción y el consumo. Lo que la gente come –comportamiento dietario del consumidor– recibe la influencia de lo que el sistema produce; pero la gente también vive de forma diferente, lo cual significa que come de manera distinta. El problema aquí es que hay incoherencia entre las políticas que son creadas para tratar de impulsar a la gente a que coma más saludable, las políticas de agricultura que aún se enfocan en su mayoría en producir más, y las políticas que no hacen lo suficiente por desalentar a las industrias alimentarias para evitar que vendan gran cantidad de alimentos poco saludables.

Otro aspecto se centra en quién tiene poder en el sistema alimentario. Desde la última década hemos avanzado a una situación en la que grandes empresas agrícolas se han vuelto más poderosas en el sentido de que se han consolidado e integrado verticalmente. Se trata de la eficiencia, de reducir el riesgo en el sistema, de tratar de generar estabilidad en las cadenas de suministro. Eso significa que pueden producir mucho, pero hay una gran contención respecto a eso. Ha existido una división real acerca de cuál es el mejor enfoque para la agricultura que crece y necesita ser abordado.

Imagen: FAO

¿Cuál es la importancia de abordar el problema de inclusión en el sistema de agricultura?

Es fundamental. Es importante ser inclusivo. ¿Qué significa esto? En primer lugar, significa que las personas que trabajan en nuestros sistemas alimentarios deben ser tratadas con dignidad. Producen la comida que el mundo ingiere y necesitamos incluir sus voces cuando creamos políticas y emprendemos prácticas que las afectan. En segundo lugar, significa que las dietas saludables y sustentables necesitan ser accesibles y atractivas para todos, no solo para las élites.

En tercer lugar, significa que necesitamos contar con espacio para incluir sistemas muy diversos de producción y distribución. Podemos tener agricultura a gran escala, y agricultura en pequeña y mediana escala, pero necesitamos administrar dicho equilibrio y fomentar la producción variada en todos esos sistemas. Podemos tener grandes empresas, pero también necesitamos una iniciativa empresarial innovadora que cree una competencia real, una carrera por producir dietas sustentables y saludables. No queremos tener un sistema donde algunos jugadores son tan poderosos que las barreras para ingresar son demasiado altas y no hay lugar para la diversidad. Tampoco queremos un sistema retrógrado donde todos tengamos que trasladarnos al pasado. Necesitamos un enfoque progresista e inclusivo.

¿Qué se debe hacer para garantizar que la sostenibilidad sea fundamental para un sistema de agricultura futuro?

En primer lugar, necesitamos comprender qué significa sostenibilidad. Es una palabra que utilizamos de diferentes maneras para significar distintas cosas. Hay una clara definición del desarrollo sustentable que surgió en el informe de Brundtland en la década de 1980, desde UN World Commission on Environment and Development, como el tipo de desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades. Es muy claro lo que significa, incorpora todo tipo de sostenibilidad. Debemos buscar esa definición holística.

¿Cuál es la importancia de abordar el problema de la salud y la nutrición en el contexto del sistema de agricultura?

Es fundamentalmente importante. No alcanzaremos los Objetivos de Desarrollo Sustentable para la salud y la nutrición a menos que evaluemos cómo funciona la agricultura. Actualmente hay incoherencia entre qué queremos que la gente coma y la naturaleza del sistema de suministro alimentario. Hay incentivos creados en el sistema de suministro que no admiten la habilidad de contar con una relación saludable con los alimentos, y acceder y consumir una dieta saludable y amena. Eso debe cambiar.

Hay muchas sugerencias acerca de qué se debe hacer, pero el verdadero problema central es cómo lo hacemos. En el pasado lo hemos hecho al decir “produzcamos nuestra forma de salir de esto”. Pero ahora es el momento de comenzar con las personas: quienes comen. Debemos preguntarnos: “¿Cómo se ve afectada la gente por los problemas del sistema alimentario?”, y volviendo al sistema alimentario, desde allí; tratar de resolver problemas comprendiéndolos desde la perspectiva de la experiencia vivida.

Puede sonar un poco abstracto, pero en verdad es una forma práctica y totalmente diferente de hacer negocios. Se trata de analizar la producción sustentable y el consumo desde la perspectiva humana. Y de ver a la gente como más que solo “consumidores” en la caja negra de la “demanda”, sino como personas que tienen necesidades y restricciones en sus vidas que influyen en lo que comen. De modo que se basa en tomar un enfoque más holístico.

¿Cómo se verá el sistema de agricultura y seguridad alimentaria en 2030?

Si nada cambia acerca de la manera en que hacemos negocios hoy, continuaremos teniendo un sistema que contamina y calienta la atmósfera, y extrae el agua demasiado rápido; continuaremos teniendo un sistema que produce desnutrición, sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles; continuaremos teniendo un sistema que produce alimentos peligrosos y en el cual la resistencia antimicrobiana se vuelve un problema cada vez mayor; y un sistema que trata a sus empleados de forma inadecuada. Puede que hayamos encontrado algunas soluciones al margen, retoques que beneficiarán a determinadas personas y eso es bien recibido, pero no habremos cambiado de manera significativa la forma en que el sistema funciona.

¿Cómo evitamos un futuro sombrío?

De muchas maneras. Lo primero es conectar la toma de decisiones. Actualmente, distintas personas en distintas partes del sistema toman diversas decisiones con objetivos perfectamente legítimos pero que se enfrentan unos con otros. Necesitamos una toma de decisiones más coherente, que requerirá una gobernación diferente para los alimentos a nivel internacional, nacional y desde luego local. También implica que las empresas deben analizar su negocio completo y preguntarse a sí mismos: ¿cómo es que esta medida, esta práctica, contribuye a las dietas saludables y sustentables? Y si no lo hacen, deberían replanteárselo.

Es solo cuando lo analicemos holísticamente desde la perspectiva de la gente que crearemos un sistema inclusivo. Por supuesto que el sistema alimentario en teoría es maravilloso. Produce lo que necesitamos para la vida humana, el placer y el goce humano. Debemos hacerlo excelente nuevamente.