Thomas Edison, una de las grandes mentes de la segunda revolución industrial, dijo una vez que "la principal función del cuerpo es cargar con el cerebro". La comprensión del cerebro humano, cómo funciona, y cómo se ve afectado por enfermedades y trastornos, es una frontera importante en la ciencia y la sociedad de hoy.

Los avances en neurociencia y tecnología impactan cada vez más en el bienestar intelectual, la educación, los negocios y las normas sociales. Hallazgos recientes confirman la plasticidad del cerebro a lo largo de la vida. Las tecnologías de imágenes y de estimulación cerebral están abriendo enfoques totalmente nuevos para el tratamiento de las enfermedades, y tienen el potencial de aumentar la capacidad cognitiva. Desentrañar los muchos secretos del cerebro tendrá profundas implicaciones sociales que requieren un "acuerdo" más cercano entre la ciencia y la sociedad.

La convergencia de la ciencia física, la ingeniería, la ciencia biológica, las ciencias sociales y las humanidades ha impulsado la innovación en la ciencia del cerebro y en la tecnología. Esta convergencia ofrece un gran potencial para un método de biología de sistemas que unifique los datos heterogéneos de herramientas "ómicas", tecnologías de imágenes como fMRI y ciencias del comportamiento.

La ciencia ciudadana, la convergencia entre ciencia y sociedad, ya ha probado tener éxito en EyeWire donde las personas compitieron para crear un mapeo del conectome de las 1000 neuronas de la retina del ratón. Además, el uso de nanopartículas como recubrimiento de dispositivos abióticos implantados ofrece un gran potencial para mejorar la aceptación inmunológica de los métodos de diagnóstico invasivos. La ingeniería neuromórfica inspirada en el cerebro pretende desarrollar sistemas informáticos novedosos con características cerebrales como el bajo consumo de energía, tolerancia adecuada a las fallas, capacidades de autoaprendizaje y algún tipo de inteligencia. Aquí, la convergencia de la nanotecnología con la neurociencia podría ayudar a la construcción de chips de computadoras inspirados en las neuronas; interfaces entre el cerebro y las máquinas, y robots con sistemas de inteligencia artificial.

Las oportunidades futuras de mejora cognitiva para mejorar la atención, la memoria, la toma de decisiones y el control mediante, por ejemplo, la estimulación cerebral no invasiva y los implantes neuronales han planteado y continuarán planteando profundas cuestiones éticas, jurídicas y sociales. ¿Qué es aceptable y deseable desde el punto de vista de la sociedad, tanto ahora como en el futuro?

En un taller reciente de la OCDE, identificamos cinco posibles cambios sistémicos que podrían ayudar a acelerar los desarrollos en neurotecnología que satisfagan la presión de los desafíos de la salud y las necesidades de la sociedad.

1. Investigación responsable

Existe un interés cada vez mayor por debatir y dar a conocer los aspectos éticos y sociales de la ciencia del cerebro a medida que las tecnologías y aplicaciones se desarrollan. Mucho se puede aprender de otras experiencias en innovaciones perturbadoras. El Proyecto Genoma Humano (1990-2003) de interés internacional, por ejemplo, fue una de las primeras iniciativas a gran escala en las que los científicos sociales trabajaron en conjunto con las ciencias naturales para considerar las cuestiones éticas, jurídicas y sociales de su trabajo creando el programa ELSI.

La deliberación de ELSI y de Investigación e Innovación Responsables (IIR) en las nanotecnologías es otro ejemplo de cómo las sociedades, en algunas jurisdicciones, han abordado las actividades de investigación y desarrollo (I + D); y el papel del público en la conformación o, al menos, en la información de su evolución. IIR combina actividades que antes parecían aisladas. Según Jack Stilgoe, profesor titular del Departamento de Ciencia y Tecnología de University College de Londres, el objetivo de la innovación responsable es conectar en el presente la práctica de la investigación y la innovación que prometen para el futuro.

Las estrategias, tales como ELSI e IIR deben involucrar a más pacientes y organizaciones de pacientes al comienzo del ciclo de desarrollo, y de manera significativa. Esto podría lograrse a través de plataformas públicas permanentes y discusiones políticas en lugar del compromiso público tradicional único y de la deliberación de los avances científicos y de ELSI a través de la cultura y el arte.

Los proveedores de fondos para la investigación, agencias públicas, inversores privados, fundaciones, así como las mismas universidades, están muy bien posicionados para dar forma a la evolución de la tecnología y la sociedad. Mediante su poder de financiamiento, tienen una capacidad única para ayudar a colocar el trabajo científico en contextos sociales, éticos y normativos.

Es un momento oportuno para que los proveedores de fondos: 1) fortalezcan los diversos enfoques y mecanismos para construir un panorama de la neurotecnología sólido y significativo que involucre valores humanos y se mantenga informado; 2) discutan opciones para fomentar la innovación abierta y responsable; y 3) comprendan mejor las oportunidades y desafíos que ayudan a crear iniciativas conjuntas en investigación y desarrollo de productos.

2. Normativas anticipadas

La sociedad y la industria se beneficiarían con los debates previos y más inclusivos sobre las implicaciones éticas, legales y sociales del desarrollo de las neurotecnologías, y su lanzamiento en el mercado. Por ejemplo, el impacto de los dispositivos neuromoduladores, que prometen mejorar el conocimiento, cambiar el estado de ánimo o mejorar el rendimiento físico, en la dignidad humana, la privacidad y el acceso equitativo podría considerarse previamente en el proceso de investigación y desarrollo.

3. Innovación abierta

Debido a los importantes riesgos de inversión y a los altos porcentajes de fracaso de los ensayos clínicos en los trastornos del sistema nervioso central, las empresas podrían adoptar estrategias de innovación más abiertas en las que actores públicos y privados colaboren activamente, compartan activos, incluyendo la propiedad intelectual, e inviertan juntos.

4. Despliegue publicitario

Los medios de comunicación populares están llenos de coloridas imágenes cerebrales utilizadas para ilustrar historias sobre neurociencia. De alegaciones de salud no comprobadas, incluidas las que dan lugar a las llamadas "híper neuronas" y "mitos neuronales". La desinformación es muy factible en el trabajo científico que puede tener implicaciones sociales muy importantes (por ejemplo, el trabajo en enfermedades mentales, competencia, inteligencia, etc.).

Tiene el potencial de generar desconfianza en el público y socavar la formación de mercados. Existe la necesidad de políticas y directrices que se basen en evidencia para ayudar al desarrollo y uso responsable de la neurotecnología en la práctica médica y en los productos de venta libre. Los legisladores y reguladores podrían liderar el desarrollo de un camino claro para explicar las ventajas para la salud humana de los descubrimientos de la neurotecnología que sean comercialmente viables y sostenibles.

5. Acceso y equidad

Los legisladores deberían discutir las cuestiones socioeconómicas planteadas por la neurotecnología. El incremento de las disparidades en el acceso a la innovación médica, a menudo de alto precio, requiere soluciones que se adapten a los países más pobres. El desarrollo de asociaciones públicas y privadas, y la simplificación de la tecnología ayudan a acceder a la innovación en países con recursos limitados.

Además de ayudar a las personas con trastornos neurológicos y psiquiátricos, la principal causa de discapacidad en el mundo, las neurotecnologías moldearán todos los aspectos de la sociedad en el futuro. Una hoja de ruta que guíe una investigación e innovación responsables en la neurotecnología puede ser transformadora.