Las ciudades latinoamericanas se encuentran hoy frente a una oportunidad histórica: corregir el crecimiento insostenible que ha tenido lugar en las últimas seis décadas. En muchas ciudades de la región, las manchas urbanas se han esparcido a un ritmo más acelerado que el crecimiento de su población; conllevando una reducción de la densidad, un déficit cuantitativo, distributivo y cualitativo de áreas verdes y espacio público, una considerable segregación socio espacial e injusticia social, así como un aumento de la vulnerabilidad frente al cambio climático; producto en gran medida de la insuficiencia del gobierno en su rol planificador.

Si decidimos corregir estos patrones, debemos actuar en los próximos 25 años. ¿Por qué 25 años? Porque serán los últimos de crecimiento poblacional de la región que traerán consigo procesos de urbanización significativos. Luego de estos años, la región se alcanzará un equilibrio estable en el que las ciudades dejarán de crecer expansivamente. A partir de ese momento, el problema no será el de cómo crecer, sino de cómo regenerar y mantener la infraestructura y tejido urbano. Luego de estos 25 años dejaremos de lidiar con ciudades por construir, y tendremos que trabajar con lo que resulte de los procesos de urbanización actuales.

Xalapa, México. Fuente: División de Vivienda y Desarrollo Urbano

Entonces, ¿cómo podemos cambiar esta tendencia de crecimiento y desarrollar ciudades más sostenibles?

No todas las ciudades latinoamericanas crecen al mismo ritmo. Existe un grupo denominado ’emergente’, con poblaciones entre 100 mil y 2 millones, que lo hace a un ritmo mucho mayor que las mega ciudades. Estas generan el 30% del PBI de la región. Es en este espacio donde existe mayor oportunidad de corregir el patrón existente de desarrollo, y obtener mayor impacto. También son los campos de batalla donde la ansiedad por la expansión explosiva choca con la perdida de la escala humana. Consciente de este fenómeno, el BID lanzó en el año 2010 la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES), un espacio único para que la región se detenga a repensar su futuro, con el fin de ayudar a este grupo de ciudades a planificar un futuro más sustentable. Sin lugar a duda, este nuevo escenario necesita de la construcción de nuevos y actualizados paradigmas de intervención, donde la necesidad de diseñar reconfiguraciones funcionales será drásticamente más importante que la construcción del cuerpo arquitectónico.

Ciudad de Panamá, Panamá. Fuente: División de Vivienda y Desarrollo Urbano

Son 70 las ciudades latinoamericanas que han participado de ICES, y hoy el programa forma parte de la nueva División de Vivienda y Desarrollo Urbano del BID. Frente a esta oportunidad singular, decidimos llevar a cabo un análisis transversal en algunas de estas ciudades y los datos que las definen. La publicación, “De Ciudades Emergentes a Ciudades Sostenibles”, constituye ese intento de revisión sistemática de la evidencia recabada mediante la implementación de ICES. Esta revisión pone a disposición un análisis cartográfico y de indicadores de una selección de estas ciudades. En ellas se pueden identificar claros patrones tanto en sus problemas como en sus soluciones. ¿Cómo crecen las ciudades en los pequeños y angostos valles andinos, y en los litorales? ¿Existen patrones determinantes de su extensión? ¿Cómo ha sido el crecimiento histórico de las manchas urbanas? ¿Cuánto más pueden crecer a futuro? Para estas y muchas otras preguntas intentamos delinear un acercamiento analítico y sistemático.

Esta publicación pretende ser una guía que oriente el diseño de las futuras metrópolis del siglo XXI. Estas ciudades deben considerar un límite urbano definido, que no contenga transiciones difusas hacia lo rural; deben buscar una estructura y trama compacta, cohesionada socialmente; deben contar con espacios de sociabilidad y dotaciones generosas de áreas verdes y espacio público; y ser resilientes frente a los desastres naturales. Estas condiciones les permitirán la mejora de la calidad de vida de millones de latinoamericanos.

Santa Marta, Colombia. Fuente: División de Vivienda y Desarrollo Urbano

El objetivo último es que la publicación genere una discusión aún más amplia, multisectorial—y hasta un cierto punto disruptiva—haciendo evidente la importancia de aprovechar la oportunidad que estos próximos 25 años nos presenta, invitando a actores regionales del mundo político, técnico, académico y sociedad civil a focalizarse e incidir de manera efectiva y positiva en ‘turning point’ en que se encuentran nuestras ciudades y sus patrones de crecimiento.