Cuando cambiamos de empleo buscamos mejorar nuestras vidas en algún sentido. Distintos factores nos llevan a buscar nuevos aires, desde una mejora salarial, hasta cuestiones más complicadas, como que estamos en un ambiente que nos hace infelices.

Uno de los errores más comunes (yo también lo he cometido), al que muchos recurren cuando consiguen un nuevo empleo, es no darse un tiempo de descanso entre un empleo y otro.

Sonará sencillo, pero muchas veces la nueva vacante nos informa que “es urgente” y en el trabajo anterior, no podemos dejar un proyecto tirado. La suma de factores se convierte en nuestra contra y terminamos realizando una transición insana, sin apenas tiempo de reflexionar o cargar energías.

De acuerdo a Rachael O´Meara, autora del libro “Descanso: Aprovechando el poder de darse un descanso para cambiar de vida”, resalta los beneficios que tiene –quizá mentir un poco en ambos empleos sobre nuestra disponibilidad- para disfrutar de un periodo de reflexión.

Cuando uno se toma un descanso es capaz de asimilar lo que se deja, y prepararse para lo que viene. A grandes rasgos, podemos encontrar nuevas ideas y llegar con mayor creatividad a nuestro nuevo puesto. Ofrecer una mejor versión de nosotros mismos.

Para hacerlo debes considerar tres factores principales: que necesitas dinero para tu “tiempo”; que el periodo de reflexión puede ser desde un par de días, una semana, o más (si puedes); y que debes emplear bien tu pausa laboral.

En mis últimos cambios de trabajo, las transiciones fueron inmediatas. No diré que carece de ventajas, pues podemos comenzar nuestras nuevas actividades sin perder el ritmo de trabajo.

Lo cierto, es que después de algunas semanas, podrías comenzar a desear descansar, y suele suceder que te llegue la duda: ¿qué quiero de mi vida profesional?

Rachael O´Meara, recomienda que en la “pausa” uno se proponga a escribir listas completamente francas que señalen lo siguiente:

¿Qué disfruté de mi trabajo anterior?¿Qué quiero mejorar en lo profesional?¿Qué quiero seguir haciendo?¿Cómo me veo en el futuro cercano, en mi próximo trabajo?

Respondiendo de la forma más honesta estas preguntas, podemos comenzar a mejorar en lo laboral asimilando las virtudes y nuestros defectos para mejorar en ello.

Hay que entender que tomar una pausa no significa tomar vacaciones. Se enfoca más en las posibilidades de descansar mentalmente para renovarnos y mejorar profesionalmente. La oportunidad de crecer, en lugar de ofrecer la misma versión de nosotros en cada lugar al que vayamos.