La reducción de la economía informal es un componente clave en la lucha contra la desigualdad y exclusión social. Alrededor de 130 millones de latinoamericanos tienen empleos informales, lo cual limita la productividad y el desarrollo económico de la región, excluyendo a los trabajadores de las protecciones sociales y laborales.

La economía informal o sumergida es muy difícil de erradicar en los mercados emergentes; hablamos de un relativo progreso cuando observamos su evolución en las últimas tres décadas, pero es insuficiente. Esta semana el FMI publicó nuevas estimaciones de su tamaño y demuestra que en América Latina es y ha sido un drama persistente, y ahora supera por primera vez a África Subsahariana.

La economía informal no puede ser medida, su magnitud debe ser estimada. Los economistas dedujeron el tamaño de la economía informal de las diferentes regiones basándose en aquellos indicadores más visibles (altos impuestos, alto desempleo y bajo cumplimiento de la ley).

Las consecuencias de la economía informal incluyen menores niveles de ingreso y mayor vulnerabilidad, así como la falta de acceso a servicios financieros formales y una mayor demanda de moneda, ya que las empresas informales operan principalmente en efectivo.

En América Latina la mitad de la población está en la economía sumergida

El empleo informal afecta a alrededor de 130 millones de trabajadores en América Latina y el Caribe, de los cuales al menos 27 millones son jóvenes, representando a casi la mitad del empleo no agrícola. Su incidencia varía entre los países de la región (desde 30,7% en Costa Rica al 73,6% en Guatemala), y entre sectores y grupos de población.

Fuente: Americas Society Council of the Americas (Datos de 2015)

La formalización de la economía en América Latina sigue siendo un desafío importante y el crecimiento económico por sí solo no es suficiente para lograrlo. Como podemos ver en este gráfico, que muestra el porcentaje de empleo informal con respecto al empleo total, la mayoría de los países presentan un porcentaje de informalidad cercano o superior al 50%.

Fuente: Americas Society Council of the Americas (Datos de 2015)

La principal causa del empleo informal, según la OIT, es el incumplimiento de la legislación laboral por parte de las empresas, debido principalmente a la falta de familiaridad con la ley o a la incapacidad para cubrir el costo de la formalidad. La composición de las empresas informales es variada y en la práctica corresponde principalmente a pequeñas empresas, trabajadores por cuenta propia y microempresas informales no registradas cuyo principal problema es que no pueden alcanzar la productividad suficiente para cubrir los costos de formalización.

África Subsahariana tiene mayores dificultades para acabar con este problema

El tamaño de la economía informal en África subsahariana alcanza un promedio del 38% del PIB durante el periodo 2010-14, siendo más acusado entre los países frágiles y exportadores de petróleo. Ese es un gran porcentaje, pero no tan grande como lo fue en la década de 1990, donde alcanzaba casi el 45%, según muestra el estudio del FMI.

Sin embargo, el promedio africano representa una amplia gama de países, en los que la economía informal puede representar menos del 25% del PIB, o hasta alrededor del 65%, como es el caso de Nigeria y Tanzania.

Fuente: FMI

En África subsahariana, muchos se unen a la economía sumergida para escapar de la miseria, no de la regulación tributaria. La actividad informal proporciona empleo e ingresos a una creciente población en edad de trabajar que no tiene otras alternativas. Alrededor de un tercio de los que empiezan un negocio en África subsahariana dicen hacerlo por necesidad y no por inclinación, un porcentaje más alto que en otras economías emergentes.

Mientras que la trayectoria internacional muestra que la proporción de la economía informal disminuye a medida que aumenta el nivel de desarrollo, las economías en el África subsahariana probablemente tengan mayores dificultades para acabar con este problema.

Las autoridades nacionales deben trabajar en políticas de formalización del sector informal, pero deben impulsar al mismo tiempo el crecimiento económico y la inclusión social para satisfacer las necesidades de su población activa.