Migración y África son dos palabras que evocan en nuestra mente barcas cruzando el estrecho repletas de gente en busca de otra vida. Hambruna, pobreza y guerras son los términos asociados con la migración de este continente. Sin embargo, a pesar de los tópicos asociados a este fenómeno, más de la mitad de la migración africana se produce dentro de la región, el 52,6% según el Banco Mundial. Este dato está en consonancia con la tendencia mundial en este campo. En Asia, el 60% de la migración tiene lugar en el mismo continente y en Europa el 66%. A excepción de América del Norte y América Latina, en la mayor parte del mundo las migraciones se producen principalmente entre países vecinos o de la misma región.

La migración interregional en África subsahariana es del 65% de acuerdo a los datos de la ONU y el Banco Africano para el Desarrollo

Sólo el 14% (2,4 millones de personas) de las migraciones internas se producen debido a los conflictos armados según ACNUR. La migración interregional en África subsahariana es del 65% de acuerdo a los datos del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU y el Banco Africano para el Desarrollo. El desarrollo de los países y sus economías, y en consecuencia la proliferación de industrias especializadas ha provocado la demanda de mano de obra cualificada entre países. Estas migraciones están generando una reducción de mano de obra en los países más pobres y una migración no sólo laboral, sino también de estudiantes en busca de una educación de calidad. Países como Cabo Verde, Gambia o Sierra Leona están perdiendo la mano de obra cualificada por falta de un mercado de trabajo acorde a las habilidades de estos trabajadores.

La migración interior del continente no es un fenómeno nuevo, su evolución desde la década de los 60 muestra un incremento de la movilidad intercontinental en detrimento de la movilidad hacia otros continentes. La migración interna se ha intensificado en el oeste y en el sur del continente en detrimento de la zona del Magreb, donde la mayoría de la población emigra a Europa.

El sur de África, la denominada región SADC, actualmente constituye el 94% de la migración total del continente y en 2005 más del 90% de las migraciones en el sur fue entre países miembros del SADC. La migración en la zona alcanzó en 2013 los 4 millones de migrantes -excluyendo los irregulares- de los cuales, más de la mitad, 2,4 millones tuvieron como destino Suráfrica. Este país no sólo es el principal receptor de inmigrantes del sur, sino también del continente. Su nivel de desarrollo, el nivel educativo de sus universidades –algunas se encuentran entre las mejores del mundo- y el bajo coste de vida, han convertido a Suráfrica en el principal receptor de África y de la región.

Suráfrica no sólo atrae migración cualificada como mano de obra para las empresas que operan en el país, también es receptor de trabajadores domésticos. En el resto de la región SADC la movilidad laboral está definida por sectores laborales, como Zambia o Botsuana, demandantes de trabajadores mineros. Pero las cifras quedan lejos de alcanzar a Suráfrica.

El oeste es, junto con el sur, el foco de mayor movilidad interna del continente y cuya principal razón es la movilidad laboral de trabajadores de baja cualificación

El oeste es, junto con el sur, el foco de mayor movilidad interna del continente y cuya principal razón es la movilidad laboral de trabajadores de baja cualificación. El 83% de la migración en esta región es interna, de los cuales el 47% son mujeres. Según el Banco Africano para el Desarrollo, el corredor entre Burkina Faso y Costa de Marfil es el más importante en flujo de personas de África a pesar de que Burkina Faso es el país con mayor exportación de mano de obra. Costa de Marfil, junto con Nigeria, Ghana y Senegal, son los principales países receptores de la zona. El tamaño que conforman estos Estados ha provocado que las etnias compartan territorios en diferentes países generando una red de contactos y apoyos facilitadora de la movilidad. Además, ECOWAS (Comunidad Económica de Estados de África Occidental) instauró el libre movimiento de personas con visados gratuitos en 2000 generando un aumento de migraciones en la región desde entonces.

El resto del continente, África Central y del Este, está caracterizada por la movilidad generada por las guerras

El resto del continente, África Central y del Este, está caracterizada por la movilidad generada por las guerras. En primer caso, es la zona más castigada del continente, un tercio de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y debido a las guerras se ha restringido la libre circulación de personas en la región. En la parte oriental, Kenia es el principal país receptor, no sólo de desplazados por los conflictos de la zona, sino también de movilidad laboral y de estudiantes. Este país junto con Ruanda han suprimido los permisos de trabajo para los ciudadanos de la EAC (Comunidad de África del Este), provocando un aumento de la movilidad de trabajadores y estudiantes en la zona.

A pesar de las diferencias entre regiones dentro del continente, la migración interior africana tiene algunos rasgos comunes. Mayoritariamente, la movilidad se produce entre países miembros de las Comunidades Económicas Regionales (RECs en sus siglas en inglés) por motivos laborales y en los últimos años ha habido un aumento de movilidad femenina. Sin embargo, a pesar de esta tendencia y la importancia de las remesas de los emigrantes en muchas economías de la región, en general la legislación laboral al respecto es bastante débil, su implementación es lenta y existe una ausencia o inadecuado reconocimiento de cualidades y competencias. Como consecuencia, los emigrantes están exentos de protección contra la explotación laboral y el acceso a la sanidad es prácticamente nulo, y por ende, el tráfico de personas ha aumentado.

Estas características son, precisamente, los retos a los que debe hace frente el continente en materia de migración. Además, la ausencia de marcos legales impide la recolección de datos del mercado y la generación de políticas o regulación de la migración a través de documentos oficiales. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que el número de migrantes trabajadores en África fue de 8,4 millones en 2010 sobre los 105,4 millones de migrantes trabajadores activos económicamente en el resto del mundo. La ausencia de documentación oficial como tarjetas nacionales de identificación o pasaporte por parte de muchos ciudadanos dificulta la regulación de las migraciones y su control en el continente. A su vez, en determinados países como Suráfrica la escasa cohesión social y los problemas de discriminación y xenofobia están comenzando a aflorar como consecuencias de las migraciones.

Los países africanos han ido adoptando en los últimos años acuerdos interregionales de libre circulación de personas para el mercado de trabajo

Los países africanos han ido adoptando en los últimos años acuerdos interregionales de libre circulación de personas para el mercado de trabajo: CEMAC, ECCAS, ECOWAS y EAC tienen marcos legales para la libre circulación entre los países miembros. COMESA y IGAD han llegado a acuerdos recientemente y están a la espera de su implementación. SADC está en la actualidad negociando un nuevo régimen. En total, más de la mitad de los miembros de la Unión Africana ha ratificado al menos un convenio de trabajadores.

Por su parte, Naciones Unidas (la Organización Internacional del Trabajo y la Organización International de Migraciones) junto con la Comisión de la Unión Africana y la Comisión Económica para África, en colaboración con la RECs han desarrollado el programa Gobernanza de la Migración Laboral para el Desarrollo y la Integración en África con el objetivo de fortalecer la gobernanza de la migración laboral en el continente y aplicar los acuerdos existentes. Se trata del primer acuerdo en el que están involucrados todos los actores implicados: gobiernos africanos, organizaciones internacionales, ONG y trabajadores. Uno de los objetivos de este acuerdo es la recolección de datos sobre migraciones laborales en el continente para desarrollar políticas acorde y eliminar en la medida de lo posible la migración ilegal en la región y la falta de control de los movimientos de personas.

Las migraciones por educación también son una constante en el continente. Según el Banco Africano para el Desarrollo, se prevé que en 2035 el 56% de los africanos tenga menos de 25 años. El aumento de los jóvenes y el acceso que tienen a la educación y las tecnologías no está en consonancia con los sistemas educativos de muchos países, por lo que se ha incrementado la movilidad estudiantil.

No obstante, este sector se enfrenta al gran reto de homogeneizar las habilidades entre países con el fin de poder aumentar los flujos migratorios. El reconocimiento de cualificaciones es la prioridad para la Comisión de la Unión Africana y la UNESCO, que revisó la Convección de Reconocimiento de estudios superiores en África en 2014, llamada también Convección de Adis, y los países se comprometieron a implementarla en 2015 como instrumento legal para fortalecer la movilidad de estudiantes.

Tal como ocurre en el mercado de trabajo, en el sector educativo la mayor movilidad de estudiantes se produce de nuevo en la región sur, donde, aunque muchos jóvenes prefieren estudiar en Europa o Estados Unidos, el 50% optan por una universidad de la región, la mayoría en Suráfrica, según UNESCO. Esta cifra de movilidad de estudiantes en la zona sólo es superada por los países europeos del oeste donde la movilidad interregional es del 75%. Sin embargo, en el resto de países africanos hay una movilidad estudiantil del 4%; y en términos globales de África subsahariana, la migración interior de estudiantes es del 22%.

En este sentido, uno de los mayores retos a los que se enfrenta el continente es la fuga de cerebros hacia el exterior, la cual no sólo afecta al desarrollo de los países, sino también a su economía. Según la UNESCO, se estima que cada año se gastan 4.000 millones de dólares en salarios de aproximadamente 100.000 expatriados en África subsahariana que cubren los puestos de los cerebros huidos. En aras de evitar esta fuga de cerebros, en 2007 la Unión Africana lanzó el Programa de Becas de la Unión Africana Mwalimu Nyerere, por el cual los estudiantes africanos son becados para estudiar en áreas relacionadas con la ciencia y la tecnología en otros países de la región. A cambio, tienen la obligación de trabajar al menos dos años en África después de la graduación.

A pesar del volumen de migración interna del continente existe todavía una falta de coordinación entre gobiernos e instituciones que dificulta la obtención de datos veraces sobre el movimiento de personas en África y por consiguiente la creación de políticas acorde a las necesidades. Se espera que los nuevos acuerdos a los que han llegado los actores implicados tanto nacionales e internacionales arrojen a medio plazo datos que palien los problemas a los que se enfrentan los países y el continente en materia de migración laboral y estudiantil.