En los últimos años hemos sido testigos de decisiones históricas que han cambiado el rumbo de naciones completas, desde el Brexit hasta la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Han sido acontecimientos que muy probablemente en otros tiempos no hubiéramos imaginado.

En el caso particular de México, estamos ante una coyuntura de gran relevancia, y es que derivado principalmente de los cambios en EU. Este día inicia la primera ronda de diálogo para la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Después de algunos meses de espera, el proceso arrancará, con ciertaincertidumbre debido a que cada país que participa en este proceso enfrenta realidades distintas y fines no necesariamente simétricos.

En ese sentido, hace unas semanas el gobierno de Estados Unidos dio a conocer sus objetivos de negociación, los cuales incluyen, entre otros, la reducción de déficit comercial (aunque curiosamente el déficit no sea resultado del libre comercio sino de un ahorro insuficiente), la adición de un capítulo sobre economía digital y la incorporación y fortalecimiento de las obligaciones laborales y ambientales que actualmente son parte del Tratado. A partir de esta publicación inició en nuestro país un periodo de cuestionamientos sobre el impacto que tendrían dichos objetivos en los principales sectores económicos del país.

Si analizamos el documento referido en el párrafo anterior, es importante tomar en cuenta los puntos que se enlistan y desprenden del mismo. Un primer paso obligado es distinguir la integración del mismo, ya que existe una desconexión entre el resumen de las primeras dos hojas y el contenido técnico de las restantes 13 páginas. Más que una negociación, muchos de los objetivos planteados por el gobierno americano parecen una imposición. Es por ello por lo que, nuestro país, con la información ya recabada de los distintos sectores nacionales que han hecho ver sus puntos de vista sobre los temas torales de la relación comercial trinacional, debe definir las prioridades y próximas acciones que aplicará en la primera ronda que arranca este 16 de agosto en Washington, D.C.

Y es que, de acuerdo con información divulgada por la Secretaría de Economía, se espera que, a partir de esta primera negociación, México deba resaltar los temas que son de interés nacional y que generan grandes beneficios para la economía de la región. De entre los distintos temas a abordar, no pueden pasar desapercibidos los siguientes cinco grandes campos:

1. Comercio exterior

De acuerdo con datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos, en los primeros cuatro meses del año, las exportaciones de México aumentaron en un 5.4% mientras que las de Estados Unidos subieron 3.8%. En los objetivos del TLCAN se menciona que se “debe mantener el acceso recíproco al mercado libre de derechos para los bienes industriales”. En ese sentido, México tendrá que poner sobre la mesa las limitaciones arancelarias y no arancelarias que a la fecha aún existen y así buscar un beneficio de simplificación para todos los involucrados.

2. Economía digital (e-commerce)

Ante la avasalladora transformación digital, situación que no existía hace más de 20 años cuando se negoció el primer TLCAN, es necesario incorporar sus alcances y objetivos en el texto del tratado. Herramientas tecnológicas como el comercio electrónico cobran cada vez más fuerza y ya constituyen una forma principal del desempeño económico regional. En nuestro país aún no existe una regulación integral para este sector, por lo que es relevante definir el establecimiento de reglas que en el rubro de e-commerce catalicen sus beneficios, limiten su mal uso y eviten repercusiones adversas entre los países.

3. Transparencia y anticorrupción

Otro de los puntos esenciales dentro de esta inaugural modernización del TLCAN es la discusión en torno a temas de transparencia y anticorrupción por las cuales se regirán los Estados participantes. Aunque parecería un elemento ajeno a un tratado comercial, la realidad es que la aplicación adecuada de estos elementos permitirá que el comercio y la inversión continúen creciendo sanamente y por lo mismo generando beneficios de manera multilateral.

4. Sector energético

Principalmente debido a la reforma estructural de hace un par de años en México, y la creciente interdependencia energética entre los tres países miembros, es natural que se incorpore un capítulo sobre la materia. El crecimiento económico no se puede entender en ningún país sin la presencia de un sector energético robusto, competitivo y dinámico. Son esos fines los que deberán incidir en los puntos que se negocien en este primer ejercicio para facilitar que el sector genere condiciones competitivas y equitativas entre las tres naciones.

5. Medio Ambiente

Esta primera modernización es también una oportunidad para adicionar contenido en la materia. El medio ambiente es un sector que ha tomado especial relevancia en los últimos años no sólo en México, sino a nivel global. Mantener políticas generales sustentables y ambientalmente amigables que a su vez contribuyan con el crecimiento económico en las tres naciones es un desafío. No obstante, con plena cooperación se podrán cumplir dichos objetivos impulsados por regulaciones ambientales de última generación.

Como en toda negociación es nuestra labor cuestionar las posiciones unilaterales, teniendo en cuenta que los negocios funcionan a partir de criterios de efectividad y eficiencia. Así las cosas, no debe caber duda de que el objetivo de esta modernización es lograr mejoría en la competitividad regional, lo que se entiende en función de propiciar al consumidor final mejor calidad de los bienes y servicios que se generan, al tiempo que se reducen los precios. Por ello, el papel que desempeñe el gobierno mexicano en todo el proceso de negociación, con base en datos duros y posiciones solventes, marcará el futuro de una nueva versión del Tratado, al cual muchos denominan como la versión 2.0.