En términos nominales, sin tener en cuenta la inflación, la economía ya vale lo mismo que en 2008, 1,18 billones de euros, y según los expertos será a lo largo de este trimestre del año cuando ya alcance la misma cota de riqueza en términos reales. Pero el dato cerrado de 2016 da la foto fija de una actividad en recuperación que se ha moldeado de forma muy diferente a la de antes de la crisis.

La pérdida de fuerza de los salarios es una de las claves para entender la evolución económica. Si en 2008 su participación en la tarta de la riqueza era un 50% del PIB, ahora en 2016 han caído tres puntos en favor de los beneficios empresariales. En términos nominales, el capital ya ha recuperado el nivel previo a la crisis y a los salarios aún les queda mucho por volver a recuperar la cuota.

El menor número de jornadas laborales a tiempo completo y los casi dos millones de puestos de trabajo que aún hay que alcanzar para completar un mercado laboral como el anterior de la crisis también explican este movimiento en la correlación de fuerzas.

El menor peso de los salarios también explica que el consumo de los hogares y la demanda interna aún no ha recuperado el nivel previo a la crisis. Ha sido el empujón de las exportaciones la que ha logrado ayudar a la actividad económica sortear con más éxito la crisis sin necesidad de tirar de tanta mano de obra.

El grueso de la destrucción del empleo vino del sector de la construcción donde parece que se ha tocado suelo con un peso a la mitad del que había hace ocho años y más de un millón de puestos de trabajo menos.

Evolución del número de empleos equivalentes a tiempo completo por sector económico

El espacio que ha dejado la construcción lo han ocupado otras actividades económicas, fundamentalmente los servicios de hostelería, pero también otras actividades profesionales. En este gráfico con base 100 se ve cómo algunos sectores se han recuperado de sobra del nivel de 2008 mientras que el ladrillo y la construcción siguen penalizados.