Nicolas Aguzin, presidente y consejero delegado de J.P.Morgan en la región Asia Pacífico, habla en esta entrevista exhaustiva acerca del progreso continuo de los esfuerzos de liberalización financiera de China; y sobre los desafíos que enfrentan los bancos globales en el segmento de pagos electrónicos en que ya tienen presencia grandes empresas chinas, como Tencent. También explica por qué el sistema Aadhaar de India (escaneado biométrico del iris y de las huellas digitales), que ya incluye el 98% de la población adulta, puede convertirse en el agente de cambio de los mercados mundiales de crédito; habla también de cómo J.P.Morgan está gastando 3.000 millones de dólares al año en nuevas tecnologías, 600 millones de dólares destinados a hacer frente al desafío del fintech [tecnologías financieras]. Aguzin dijo que su banco ahora puede considerarse una empresa de tecnología por mérito propio. Los comentarios de Aguzin se realizaron durante el Foro Global de Wharton de 2017 en Hong Kong.

A continuación, la versión editada de la entrevista.

¿Cuáles serán los principales eventos en el área de crecimiento e innovación bancaria en Asia en los próximos dos o tres años?

Soy muy optimista con China, India, Indonesia y Filipinas. Diría que estos países seguirán siendo interesantes, la mayoría están creciendo por encima del 6% y tienen poblaciones sustancialmente mayores que cualquier otro país de la región, y también del mundo.

¿Qué sectores crecen más?

Las regiones son diferentes entre sí. Por ejemplo, los mercados de capitales en China son muy emocionantes. Son mercados grandes y de enorme potencial. Recientemente, el índice MSCI decidió incluir a China en su ponderación de índices. Esto significa que 222 acciones chinas formarán parte del índice e innumerables inversores tendrán ahora que comprarlas.

Los mercados bursátiles chinos tienen una capitalización de mercado de entre 8 billones de dólares y 10 billones de dólares dependiendo de cómo se mida. Es mucho. En cuanto a bancos internacionales como J.P.Morgan, poder participar directamente de ese mercado sería fabuloso.

Otra estadística que proporciona una idea de la escala de ese mercado son las tarifas pagadas a los bancos de inversiones por la suscripción de acciones, 2.500 millones de dólares, lo que corresponde al total de Europa. Por lo tanto, se trata de un mercado extremadamente emocionante. Nuestra intención es tener una empresa de valores propios, lo que nos permitirá participar directamente en ese mercado. Lo mismo sucede con el mercado de valores. Este mercado es de unos 10 billones de dólares, algo enorme, por lo que estamos muy entusiasmados ante la posibilidad de hacer más en el plano doméstico. Acabamos de obtener una licencia de suscripción de títulos en China, lo que nos ayudará a crecer.

Y además está todo lo que rodea a esto. Si miramos a cualquier área de negocios, vemos que hay muchas ventas entre empresas. El área de bancos privados también es una gran oportunidad. La mitad de los individuos que se han hecho millonarios en los últimos 12 meses proceden de China. Aunque hoy [el porcentaje de] millonarios de China está por debajo del 20%, ese número ha crecido rápidamente […] y proviene íntegramente de la propia China.

Cuando miramos a China, todos los sectores parecen llenos de oportunidades. Si analizamos las fusiones y adquisiciones (M&A) externas, vemos que fue fantástico lo que ocurrió. El año pasado, ChemChina compró Syngenta por 43.000 millones de dólares. Esto requiere un financiamiento elevado, asesoría de mercados de capitales, hedging, gestión de riesgos, todo tipo de actividad.

Con respecto a la apertura mayor de los mercados chinos para la integración con el sistema financiero global, hay quien dice que este proceso ha sido un tanto lento.

La dirección ha sido consistente […] Sí, se han introducido algunos controles en materia de salida especulativa de dinero, pero en lo que se refiere a nuestro negocio, a la posibilidad de actuar y de hacer negocios en China, la dirección ha sido consistente. Con el tiempo, pudimos hacer un número mayor de cosas.

Es verdad que hoy no podemos poseer una empresa de valores en China que sea 100% nuestra. Creemos que China tiene que cambiar eso, y creo que lo saben, y lo harán. Sin embargo, en general, la tendencia seguirá siendo de mayor apertura, mayor participación por parte de los jugadores internacionales. Pensamos que todo esto es muy bueno.

¿Cuánto tiempo puede llevar?

En general, no creo que podamos aplicar una escala de tiempo a esto porque China jamás será exactamente lo mismo que EEUU, ya que siempre tendrán su modelo particular de democracia y de capitalismo. ¿Cuándo las empresas de valores mobiliarios podrán tener más del 50% de su negocio? Esto puede llevar un año, o cinco años, pero va a suceder. Sin embargo, en los últimos 18 meses, asistimos a la introducción del Shanghai-Hong Kong Connect y del Shenzhen-Hong Kong Connect, en que los inversores de un mercado pueden negociar acciones en el mercado relacionado usando corredores locales; y Bond Connect, que permite a inversores de fuera del continente chino negociar títulos corporativos chinos. Y aunque todavía no podemos comprar el 51% de una empresa china de valores, la cantidad que podemos comprar aumentó pasando del 33% al 49%. El progreso se está dando en la dirección correcta.

Y en cuanto a los bancos privados, la gestión de la riqueza, la capacidad de los chinos para sacar su dinero del país e invertirlo más libremente (hay muchos límites para ello por el momento). ¿Usted cree que se abrirá en los mismos plazos de tiempo?

Eso ya está sucediendo desde hace algún tiempo. Se tarda un poco más ahora en sacar dinero del país, pero el inversor puede hacerlo, e invertirlo en productos internacionales. También hay aseguradoras, que pueden invertir hasta el 15% de sus activos bajo gestión en el mercado internacional. Actualmente, están invirtiendo del 4% al 5% de sus activos en el exterior; por lo tanto, si quieren invertir más, podrán hacerlo. Ya empiezan a expandirse.

Es algo parecido al dinero que viene de China. Los inversores internacionales invierten alrededor del 1% al 2% en los mercados de valores y acciones, lo que es muy poco. Sin embargo, a medida que un volumen mayor de dinero proceda de China, más dinero entrará. Además, el renminbi será plenamente convertible y esto también llevará a flujos de inversiones mayores en la frontera.

El mercado de OPV pasó por un bache, se abrió y luego cerró …

Eso es correcto si usted se refiriere a las OPV domésticas. Si una empresa desea hacer una OPV en Hong Kong, puede hacerlo. No hay límites para eso. Lo que fue limitado es la emisión de OPV por empresas domésticas en el mercado doméstico para inversores domésticos.

EE.UU. abandonó el Acuerdo de Asociación Transpacífico. Al mismo tiempo, China está aumentando de forma significativa las inversiones, o haciendo que el dinero sea accesible a otros países a través de One Belt One Road Initiative [literalmente Un Cinturón, Una Ruta]. ¿Cree que Estados Unidos está perdiendo importancia en Asia?

Cualquier cosa que aumente la interacción entre las empresas y promueva la globalización es buena, es positivo para el mundo. Obviamente, es necesario que sea hecho de manera lógica y China está claramente por delante en lo que se refiere al intento de ampliar el comercio y sus actividades en medio de un grupo de países a los que denominaron un corredor, un cinturón, una carretera. Se trata de un área muy amplia que cubre 2/3 de la población del mundo y 1/3 del PIB mundial. Están bastante empeñados en esta iniciativa, y como consecuencia de ello, China debe ampliar su influencia en esas regiones del mundo. ¿Eso sería malo para los Estados Unidos? Depende de la perspectiva con que uno analice la situación.

Creo realmente que Estados Unidos tiene ciertos acuerdos que no tienen mucho sentido y necesitan ser evaluados, pero al mismo tiempo tenemos que asegurarnos de que el comercio internacional y la globalización no se vean reprimidos. Es muy importante garantizar que estos países continúen conversando, comunicándose. Esperamos que Estados Unidos continúe impulsando un sistema en el que se respeten las leyes internacionales, el respeto a las reglas del juego.

¿La salida de los Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Transpacífico [TPP] habría provocado alguna turbulencia en los bancos estadounidenses?

Como banco americano, eso no nos afecta mucho […] Lo que nos gustaría es que el comercio se diera en mayor volumen. Por lo tanto, bajo ese ángulo, nos veremos afectados, pero afecta a todos los bancos de la misma manera, y no sólo como banco americano. Afecta a todas las instituciones que dependen del comercio […] y el TPP probablemente aumentaría el volumen de comercio con el Sudeste Asiático, y de éste con América del Norte, China. Este último país está intentando claramente consolidar una plataforma propia. Por lo tanto, el TPP habría sido ventajoso. Ahora, ¿estarían bien todos los acuerdos dentro del TPP? ¿O no? Esto requiere un análisis más profundo.

Vamos a hablar de fintech [tecnología financiera], los sistemas de pagos chinos saltaron una generación tecnológica. La mayoría de la población china jamás tuvo un PC; ha pasado directamente al smartphone. Ahora los chinos están desarrollando aplicaciones para pagos […] y es lo que todos están usando en China […] Desde el punto de vista bancario, sin embargo, esto representa un gran cambio. Las empresas que no son bancos compiten en el mismo espacio antes reservado a los bancos.

Bueno, se trata de una realidad que tenemos que enfrentar y, en general, cuando se analizan las diferentes empresas que han estado surgiendo, especialmente aquí en Asia, vemos que son innovadoras, ágiles y muy eficientes. Piensan en lo que el cliente quiere, y lo hacen muy bien. Tencent y Alibaba son dos grandes ejemplos de ello. Tencent, de acuerdo con algunos informes que leo, procesó 1,2 billones de pagos en 2016, lo que es un volumen gigantesco. Su capacidad de procesamiento es muy avanzada si se compara con la de otras partes del mundo.

¿Cómo se producirá la competencia con los los bancos tradicionales?

J.P.Morgan invierte en tecnología propia y la desarrolla de manera muy eficaz. Siempre invertimos en tecnología. Invertimos alrededor de US $ 9.000 millones al año en tecnología, lo que no es fácil de hacer para nadie. No creo que haya muchas empresas que inviertan US $ 9.000 millones en tecnología. En total, aproximadamente 1/3 ─cerca de US $ 3.000 millones— se dedica a nuevos programas de tecnología y US $ 600 millones de estos 3.000 millones se gastan en soluciones emergentes de fintech. Hemos invertido US $ 600 millones al año en ciberseguridad, sólo en ciberseguridad. También tenemos 44.000 tecnólogos. Son inversiones de gran tamaño, ya que J.P.Morgan quiere posicionarse de la mejor manera posible.

Otra estrategia que adoptamos consiste en invertir directamente en empresas de fintech. A medida que se desarrollan, nos convertimos en socias de ellas. Hemos hecho esto con cerca de 100 empresas hasta el momento. Al colaborar con esas empresas, conseguimos producir muchas cosas. Hemos invertido en empresas como OnDeck, que concede préstamos a instituciones de pequeño y mediano tamaño, así como en otra empresa, Digital Assent Holdings, especializada en blockchain y libros contables distribuidos.

También se organizan consorcios con otros participantes del mercado, otros bancos, por ejemplo. Formamos también parte de un consorcio de 43 bancos que está asociado al blockchain y a la introducción de papeles comerciales. Hay muchas iniciativas industriales en torno a la tecnología, lo que nos ha permitido construir algo único.

Finalmente, contratamos buenos profesionales de todo el sector de tecnología. Hoy, cerca de 2/3 de las personas que contratamos para la gerencia senior en funciones de tecnología en J.P.Morgan provienen de otras empresas de fintech o de empresas líderes de todo el mundo. Para garantizar que les estamos proporcionando el ambiente necesario para que puedan trabajar eficazmente, creamos nuevos espacios de trabajo que promueven una mayor creatividad, colaboración e innovación. También tenemos hackathons globales. En junio, 5.700 personas se reunieron para crear soluciones y aplicaciones para 800 desafíos reales enfrentados por empresas y organizaciones no gubernamentales en 32 mercados diferentes. Es increíble el tipo de cosas que se están haciendo.

China tiene dos empresas que se ocupan de casi todos los pagos del país. ¿Cree que algo parecido podría suceder en los Estados Unidos?

En Estados Unidos este sector está más fragmentado. Lo interesante es que cuando las personas hablan de empresas de tecnología, recuerdo que J.P.Morgan tiene 44.000 tecnólogos, lo que a menudo es más que los que tienen varias de las empresas tradicionalmente reconocidas como empresas de tecnología.

¿Acaso son una empresa de tecnología?

Sí —tenemos 44.000 tecnólogos e invertimos US $ 9.000 millones al año en tecnología— es una cantidad muy significativa. En EE.UU., tenemos un sistema de pagos propio, Chase QuickPay, que permite a los clientes enviar dinero y recibir fondos usando una dirección de correo electrónico de quien está inscrito en el servicio. Somos responsables de muchos de los pagos y desarrollos de la tecnología financiera del mercado. También estamos en una posición que nos permitirá proporcionar algunos de estos servicios que estamos desarrollando gratuitamente.

Por lo tanto, ¿es una cuestión de usar la tecnología para bajar costes hasta un punto en que sea posible ofrecerlos básicamente a un costo cero?

Exactamente. Disponemos de una plataforma de servicio integral muy grande que atiende a los clientes al por menor a través de empresas multinacionales de gran tamaño, por lo que es fundamental que busquemos formas mejores, más eficientes y más baratas de servirles.

Como ex director de su banco para América Latina, y ahora como director del sector asiático, usted está en una posición privilegiada para hablar de las diferencias entre Asia y América Latina.

Sí, cuando yo estaba en América Latina la gente me preguntaba todo el tiempo mi opinión de la región. Yo diría que es difícil decir porque cada país es diferente del otro, hay innumerables diferencias entre Brasil, Chile, Venezuela, México […] Es necesario analizar país por país, la diversidad es muy grande.

Ahora que estoy en Asia, pienso: ¡esto sí que es diversidad! En realidad, había muchas similitudes en América Latina. La diversidad en Asia es mucho mayor. Tenemos a Australia, Japón, Corea, Singapur, Hong Kong, Estados naciones, un PIB per cápita de US$ 80.000 más concentrado e inmensamente productivo. Después tenemos a India, Bangladesh, Sri Lanka, Pakistán, todo el sudeste asiático […] Es impresionante.

A continuación, pensé en otras diferencias. En América Latina, hay que lidiar con el español y el portugués, pero son lenguas muy próximas. En Asia, el idioma no sólo es diferente, también se escribe con caracteres diferentes. Está el coreano, tailandés, chino, japonés. En Asia, tenemos que lidiar con ocho zonas horarias y 55.000 empleados, mientras que en América Latina son sólo unos pocos miles.

Pero hay realmente algunas similitudes. El Sudeste Asiático, el Asia emergente, es como América Latina. China, sin embargo, es un animal totalmente distinto.

Creo que Asia tiene una cosa que América Latina no tiene, que es escala. Todo lo que hacen es muy grande y en gran escala. En China, en India, es posible trabajar de este modo, ya que ambos países tienen poblaciones de unos 1.300 millones de personas. En el caso de India, hicieron algunas reformas de forma reciente e introdujeron, por ejemplo, el sistema Aadhaar, que es un sistema biométrico de registrar a las personas en las que se escanea el iris y la mano, dedos y huellas dactilares. Es simplemente fabuloso. En India, el 98% de la población está registrada en una base de datos.

Está trabajando para acabar con la moneda, y en pocos años es posible que estén a la vanguardia de una economía totalmente digital. Y cuando digo digital, no me refiero a la tarjeta de crédito; estoy hablando de biometría. Será posible entonces hacer cosas a gran escala que afectarán a todo el mundo. China actualmente, no importa lo que haga, su impacto afecta a todo el mundo. Además, la tasa de ahorro en Asia es mucho más elevada si se compara con la de América Latina. Los latinoamericanos no ahorran mucho; los asiáticos, sí.

¿Qué no le he preguntado y cree que sería interesante que nuestros lectores supieran?

Es muy importante que los lectores se preocupen por comprender a Asia, porque es una región increíble que afectará a todos los países del mundo, todas las empresas de todo el mundo. Lo que está sucediendo en varias regiones de Asia —avances tecnológicos, nuevos productos, educación— son todas cosas muy notables.