Todos sabemos que el camino para una mejor salud no supone largos períodos de inactividad; sin embargo, aún así comemos en exceso y hacemos muy poco ejercicio. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente dos mil millones de personas adultas —más de un cuarto de la población mundial— tienen sobrepeso o son obesas. En la actualidad, nuestros smartphones ofrecen a los investigadores un panorama más claro acerca de cuánto ejercicio hacemos, o no hacemos.

Mediante la recopilación de datos de cientos de miles de smartphones de todo el mundo, los investigadores de la Universidad de Stanford han descubierto grandes diferencias en los niveles de actividad promedio de distintas naciones.

Los residentes de la Región Administrativa Especial de Hong Kong fueron quienes más ejercitaron, con un promedio de 6880 pasos al día, casi el doble que la sedentaria Indonesia, que quedó al final de la tabla con 3513 pasos.

Los investigadores analizaron 68 millones de días de datos anónimos de más de 700 000 personas extraídos de la aplicación de monitorización de la actividad física, Argus.

Otros países que se desempeñaron mal incluyeron Arabia Saudita y Malasia, cuyos ciudadanos hicieron menos de 4000 pasos al día promedio (10.000 pasos al día es un objetivo reconocido por los organismos de salud de todo el mundo).

Desigualdad de actividad

Sin embargo, los investigadores descubrieron que el factor más importante que determina los niveles de obesidad no es la cantidad de pasos promedio de un país. En realidad, parece ser la "desigualdad de actividad". En resumen, si existe una gran división entre los que están en mejor forma y los más perezosos, es más probable que un país tenga altos niveles de obesidad.

En Suecia, donde hubo poca diferencia entre quienes son muy activos y quienes no, las tasas de obesidad son muy bajas

Por ejemplo, en Suecia, donde hubo poca diferencia entre quienes son muy activos y quienes no, las tasas de obesidad son muy bajas. Mientras tanto, Estados Unidos y México tienen un promedio similar de pasos diarios, pero en Estados Unidos —que tiene niveles más altos de obesidad— hubo una división mucho mayor entre los que ejercitaban y los que no lo hacían.

En los cinco países con los niveles más altos de desigualdad de actividad, los individuos tienen un 196 % más de probabilidades de ser obesos que en los cinco países donde la desigualdad es menor.

Las diferencias de género

Gran parte de esta desigualdad de actividad se ve impulsada por niveles desiguales de ejercicio de hombres y mujeres en diferentes países. En Japón, la cantidad de ejercicio de hombres y mujeres era aproximadamente la misma; el país tiene bajos niveles de desigualdad y obesidad. Compare este dato con Arabia Saudita, donde gran parte de la desigualdad de actividad se debe a los bajos niveles de ejercicio que hacen las mujeres en comparación con los hombres.

El estudio es el último en aprovechar la gran cantidad de datos disponibles a través de los teléfonos inteligentes, y es mucho más extenso que la investigación anterior en esta área. Los investigadores esperan que las ideas de estos datos nos ayuden a encontrar nuevas formas de abordar la crisis de la obesidad.

Por ejemplo, el equipo analizó también la facilidad con la que se puede recorrer a pie 69 ciudades estadounidenses y, como era de esperar, descubrió una alta correlación entre los niveles de actividad y cuán accesible es una ciudad para caminar. Según los autores, estos datos podrían utilizarse para apoyar el desarrollo de ciudades que promuevan una mayor actividad física.