Hoy, Simone de Beauvoir cumpliría 110 años. Escritora, profesora y filósofa que se caracterizó por defender los derechos humanos, fue precursora del feminismo convirtiéndose en un emblema de este movimiento en la mitad del siglo XX. Autora de la frase “la mujer no nace, se hace”, murió en 1986 a los 78 años dejando un gran legado cultural en su empeño de romper con la opresión a la mujer.

Fundó con algunas feministas la Liga de los Derechos de la Mujer, que se propuso reaccionar con firmeza ante cualquier discriminación sexista. En 1966 participó en el Tribunal Russell, en mayo de 1968 se solidarizó con los estudiantes liderados por Daniel Cohn-Bendit, en 1972 presidió la asociación Choisir, encargada de defender la libre contracepción, y hasta sus últimos días fue una incansable luchadora por los derechos humanos.

“El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”; “El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”; “Conocerse a sí mismo no es garantía de felicidad, pero está del lado de la felicidad y puede darnos el coraje para luchar por ella” o “El más mediocre de los hombres se considera frente a las mujeres un semidiós”, son algunas de sus frases más célebres.

En el día de su aniversario recopilamos cinco libros para recordar a la que fue una de las figuras centrales del mundo literario de la primera mitad del siglo XX.

El segundo sexo

El Segundo Sexo (1949) es su obra más emblemática. Un referente para la Teoría Feminista y “una especie de Biblia” de los movimientos feministas desde los años 70 considerado hoy como la obra principal de referencia de la corriente denominada feminismo de la equidad. En este ensayo, Beauvoir critica la opresión de que era objeto la mujer por parte del sexo masculino y de la sociedad misma. Siendo un rotundo éxito de ventas, Beauvour comenzó a escribirlo cuando reflexionó sobre lo que había significado para ella el ser mujer.

La invitada

Se trata de la primera novela de la feminista escrita en 1943. En ella trató los dilemas existencialistas de la libertad y la responsabilidad individual, que seguirán apareciendo en novelas posteriores como La sangre de los otros (1944) y Los mandarines (1954), por la que consiguió el Premio Goncourt. En ella se inspira en sus lecturas de la filosofía de Hegel para presentar un triángulo amoroso entre una pareja formada por un hombre y una mujer de la bohemia y mundana París de las primeras décadas del siglo XX, y una bella joven que los fascina y tensa la relación hasta alcanzar ribetes dramáticos. Con esta novela la escritora pone en cuestión el modelo burgués de pareja y familia.

Las bocas inútiles

Se trata de la única obra de teatro de la escritora, estrenada en 1945. En ella relata como las autoridades de la ciudad sitiada de Vaucelles, Franica, para poder seguir resistiendo, deciden deshacerse de “las bocas inútiles”: enfermos, ancianos, niños y mujeres, que no pueden combatir y a los que hay que alimentar. Las mujeres esperan que sus hombres las protejan, pero ellos piensan obedecer. La solución llega cuando ellas deciden actuar por sí mismas.

Primera gran obra de Beauvoir que se compone de cinco relatos en los que se juega con la ironía del título: mujeres que, interiormente liberadas de la opresión del medio, ven cómo lo religioso se convierte en lúbrico, lo espiritual en carnal. En definitiva, mujeres víctimas de su propia espiritualidad, que les dificulta enormemente enfrentarse con éxito a la vida cotidiana. El libro fue publicado en 1979 pero escrito antes de 1940.

Los mandarines

Para muchos, se trata de su obra más importante. Escrita en 1954, ganó el Premio Goncourt y es un gran fresco de la posguerra francesa. Narra, apenas velada por nombres ficticios, la vida y la intensa actividad de la elite intelectual parisina, presidida por Jean-Paul Sartre, Albert Camus y De Beauvoir. Los personajes femeninos principales son Ana (álter ego de Simone); Paula, mujer de Enrique Perron (álter ego de Camus) y Nadine, hija de Ana y de su marido, gloria de las letras francesas, el escritor Roberto Dubreuilh (avatar de Sartre).