¿Puede el dinero realmente comprarte felicidad?

Según investigadores de la Universidad de Purdue, en Estados Unidos, la respuesta es: ¡sí!

Pero el asunto no es blanco y negro; el precio de la felicidad es distinto en todo el mundo y debes alcanzar el equilibrio justo pues si ganas demasiado habrá "efectos secundarios".

La encuesta Gallup World Poll, dirigido por Andrew Jebb, sondeó a más de 1,7 millones de personas de 164 países.

Image: BBC MUNDO/Gallup World Poll

Felicidad = US$95.000

Los investigadores encontraron que US$95.000 por año era el ingreso global medio que llevaba a una "evaluación de vida satisfactoria".

El término "evaluación de vida satisfactoria" significa la estimación general de cómo a uno le está yendo y es probable que esté más influenciado por metas más altas y comparaciones con otros.

Países ricos como Dinamarca tienen las expectativas salariales más altas.
Image: Leonardo Patrizi

Ansiedad

No obstante, Jebb y su equipo observaron que una vez que se alcanza ese umbral de riqueza que da felicidad, los aumentos adicionales en los ingresos tendieron a asociarse con niveles más bajos de satisfacción con la vida y menos bienestar.

Los académicos sospechan que este efecto reverso se desencadena por algún tipo de ansiedad respecto al estatus social que se activa después de que se satisfacen las necesidades.

Las personas pueden entonces empezar a hacer comparaciones sociales que podrían resultar en un menor bienestar.

América Latina y el Caribe es donde el salario que trae felicidad es más bajo.
Image: RichVintage

"Una cosa que nos muestran los datos es que hay límites sobre cuánto el dinero influye en nuestro bienestar", dice Jebb.

"En algún momento, la gente se empieza a preguntar: '¿Qué tan bien me está yendo?' y '¿Cómo comparo con otras personas?' ''

"Lo que vemos en la televisión y lo que los anunciantes nos dicen que necesitamos indicaría que no hay límite a cuánto dinero se necesita para ser feliz", agrega.

También señala los "efectos secundarios" de los ingresos más altos.

"Los mayores ingresos suelen ir acompañados de mayores demandas de tiempo, carga de trabajo y responsabilidad, lo que podría limitar las oportunidades de experiencias positivas: actividades de ocio, por ejemplo".

El equipo de la Universidad de Purdue también observó que las metas de "felicidad financiera" diferían en todas las regiones del mundo.

Las zonas más afluentes mostraron umbrales más altos. En Europa occidental y Escandinavia, la evaluación de vida satisfactoria requería un ingreso de US$100.000 y en América del Norte de US$105.000.

Pero el "precio" más alto de la felicidad se halló en Oceanía (Australia y Nueva Zelanda) y en Medio Oriente, donde las cifras ascendieron a US$125.000 y US$115.000.

Esos niveles difieren radicalmente de América Latina y el Caribe, por ejemplo, donde la satisfacción se alcanza con US$35.000.

"Este patrón de resultados sugirió que el nivel de saciedad estaba relacionado con la riqueza general de la región", dice Jebb.

"Pero también muestra cómo la felicidad no se construye de la misma manera en todas partes y cómo otras variables también juegan un papel".

"Es importante ver que los valores y no solo las posesiones, por ejemplo, están impulsando el bienestar".

Los investigadores descubrieron que los umbrales también varían de acuerdo con el nivel educativo y el género, con el "ingreso ideal" medio para las mujeres de US$100.000, mientras que para los hombres a nivel mundial es de US$90.000.