Frente a desafíos como el aumento de los costes energéticos, los cambios en las cadenas de suministro globales y la escasez de mano de obra, las empresas deben explorar formas de reforzar su competitividad y su resiliencia.
La electrificación y la automatización contribuyen a reducir el consumo y los costes energéticos, al tiempo que respaldan la descarbonización y la autonomía energética.
En la Reunión Anual 2026 del Foro Económico Mundial se explorará cómo deben actuar los gobiernos y las empresas para conciliar la protección del medio ambiente con la promoción del crecimiento económico.
Hace apenas poco más de un siglo, la electrificación transformó las estructuras económicas, aceleró la industrialización y trajo una nueva ola de productividad, innovación y progreso social.
Hoy, nos encontramos nuevamente en un punto de inflexión transformador. Esta transformación no solo se caracteriza por la electrificación, sino que también se define por la rápida expansión de la automatización, la digitalización, la integración con la IA y la adopción de fuentes de energía bajas en carbono.
Esta transformación ofrece enormes oportunidades para el crecimiento global, porque permite sentar las bases de nuevos modelos de negocio, implementar sistemas de fabricación más ágiles y dar forma a un futuro industrial caracterizado por la productividad, la eficiencia y la sostenibilidad. Para hacer realidad este futuro, es necesario reforzar la competitividad y la resiliencia en un entorno de aumento de los costes energéticos, cadenas de suministro en rápido cambio y mayor presión sobre la mano de obra.
La forma más eficaz de lograrlo es adoptar tecnologías que reduzcan el consumo y los costes energéticos y, al mismo tiempo, respalden la descarbonización y la autonomía energética. La electrificación y la automatización pueden aportar avances en todos estos aspectos.
Cómo mantener la competitividad al tiempo que se reducen las emisiones
La energía más económica y limpia es la que no se consume. Además, la electrificación y la automatización ofrecen un enorme potencial de ahorro energético aún sin explotar en la industria, la edificación, el transporte y las infraestructuras.
Esto se debe a que, gracias a tecnologías como los motores eléctricos y los variadores, la electricidad puede consumirse de forma más eficiente que otras formas de energía. Estas tecnologías convierten la energía en energía cinética de manera más eficiente que los motores de combustión interna, por lo que, a lo largo de todo el ciclo de vida, elahorro en costes energéticoscompensa con creces la inversión inicial.
Los motores eléctricos ya se utilizan en todo, desde bombas y ascensores hasta sistemas de calefacción y climatización, yconvierten alrededor del 45 % de la electricidad mundialen energía cinética de los equipos. Sin embargo, en la actualidad, menos de una cuarta parte de estos motores eléctricos cuenta con variadores que permiten controlar la velocidad. Al añadir este tipo de variadores a los motores, es posible lograr unareducción de hasta el 25 %del consumo eléctrico. Asimismo, si se modernizaran todos los motores del mundo, se podría reducir el consumo energético mundial enalrededor de un 10 %.
La automatización también contribuye a mejorar la competitividad de las empresas y a reducir las emisiones. La productividad y el tiempo de funcionamiento son factores clave para la competitividad empresarial. Los sistemas de control automatizados permiten a los operadores humanos gestionar y controlar de forma segura y rentable toda una planta de procesamiento, al tiempo que minimizan los residuos y garantizan una calidad constante del producto.
Además, gracias a la digitalización y la IA, estos sistemas ya no solo gestionan las plantas, sino que también pueden predecir cuándo los equipos o sistemas podrían sufrir averías o fallos. Este mantenimiento preventivo resulta más rentable que la reparación y elimina por completo los costosos tiempos de inactividad. Gracias al aprendizaje automático, los sistemas de control automatizados optimizarán la producción en una amplia gama de industrias, desde la energía y la minería hasta la fabricación de cemento y acero e incluso la industria alimentaria y de bebidas.
Cómo la autonomía energética conduce a la descarbonización
En un contexto de creciente tensión geopolítica, interrupciones de las cadenas de suministro y efectos de fenómenos meteorológicos extremos, la autonomía energética se ha convertido en una prioridad estratégica. Según una encuesta de ABB, empresa suiza,el 83 % de los líderes empresarialesexpresa preocupación por la seguridad del suministro energético, en concreto por la posibilidad de subidas bruscas de precios, apagones y restricciones de suministro.
Al pasar a la electricidad generada a nivel local, los gobiernos y las empresas pueden gestionar con mayor rigor tanto la disponibilidad de la energía como la variabilidad de sus costes. De este modo, es posible reducir los efectos de las fluctuaciones de los precios globales y de los riesgos geopolíticos.
Este tipo de transición cobra aún más importancia ante el aumento de la demanda eléctrica procedente de la IA y de los centros de datos. Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), los centros de datos representan actualmente elalrededor del 1,5 %del consumo eléctrico mundial. Además, para atender la enorme demanda eléctrica de las aplicaciones de IA, su escala y número están aumentando. Se prevé que, para 2030, su consumo eléctrico ascienda al menos al 3 % del total.
Los principales retos de la transición hacia un sistema energético basado en la electricidad y las energías renovables incluyen integrar fuentes renovables como la solar y la eólica en la red eléctrica y garantizar un suministro eléctrico estable cuando no hay sol ni viento. No obstante, los avances en las tecnologías de almacenamiento y estabilización de la energía permiten a los operadores de red superar el reto de la intermitencia. Al mismo tiempo, los sistemas de control basados en tecnologías digitales e IA hacen posibles proyectos de energías renovables a gran escala en lugares remotos y entornos adversos, como desiertos y plataformas flotantes.
Una de las tecnologías que pueden desplegarse rápidamente y diseñarse a medida para suministrar energía fiable a casi cualquier tipo de proyecto es la subestación prefabricada y transportable. Conocidas también como «e-House», estas unidades son una alternativa rentable a las subestaciones permanentes de ladrillo y son aplicables en cualquier situación, desde proyectos con escasez de personal cualificado hasta ubicaciones con condiciones ambientales extremas. Su flexibilidad las hace especialmente adecuadas para su uso en centros de datos, energía, minería e industria de transformación.
Las empresas y los países que adopten las tecnologías de electrificación y automatización definirán una nueva era de competitividad y crecimiento sostenible. Al igual que en la primera era de electrificación, estas tecnologías ampliarán el potencial humano y, impulsadas por una industria más limpia, contribuirán a nuevos avances sociales.



