El consumo de azĂșcares y edulcorantes propios de la dieta occidental, modifica poco a poco la flora intestinal

Some doughnuts pictured on a market in Vienna, Austria, November 28, 2016. REUTERS/Leonhard Foeger - RC12F4D397F0
Image: REUTERS/Leonhard Foeger

La dieta que llevamos en la actualidad difiere mucho de la que tenĂ­an nuestros antepasados y ella puede ser, por diferentes efectos en el cuerpo, una de las principales causas de la pandemia de obesidad y otras enfermedades metabĂłlicas. Al parecer, un estudio afirma lo antes dicho al concluir que el consumo de azĂșcares y edulcorantes, propios de la dieta occidental, modifica poco a poco la flora intestinal.

MĂĄs azĂșcares, cambios en la microbiota y enfermedades

Junto a la mayor oferta y consumo de ultraprocesados, se ha incrementado considerablemente el consumo de azĂșcares libres o añadidos y una reciente revisiĂłn considera que esto ocasiona diversos cambios en nuestra microbiota y flora intestinal.

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Ante una mayor llegada al intestino delgado de azĂșcares y otro tipo de edulcorantes, los microbios se adaptan de forma progresiva para aprovechar mejor este tipo de nutrientes que hoy abundan pero que antes casi no estaban presentes.

Así, las bacterias propias de nuestro intestino pueden sufrir cambios en la transcripción que con el tiempo modifique la comunidad o composición de la microbiota y a largo plazo, también pueden existir cambios genéticos o adaptaciones genéticas.

Debido a que la flora intestinal se involucra en la captaciĂłn de energĂ­a, en nuestro metabolismo, en el sistema de defensas y por lo tanto, puede influir en el desarrollo de diversas enfermedades, es de esperar que la mayor ingesta de azĂșcares y edulcorantes propios de la dieta occidental haya sido una de las principales causas de los problemas de salud que experimentamos hoy en dĂ­a, debido a su efecto sobre la microbiota.

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