El plano de metro es uno de los elementos cartográficos más reproducidos del mundo. También uno de los más imprescindibles. El hecho de viajar bajo tierra, sin referencias sensoriales, complica saber en qué lugar de la ciudad se está.

Atlas del metros del mundo de Mark Ovenden recoge y comenta los planos de todos lo servicios de metro existentes. Un libro editado por primera vez en 2003 y cuyo éxito ha hecho que no deje de reeditarse.

Más de una década después de su primera publicación, Capitan Swing y Nórdica lo han editado en España como continuación de su Atlas de Islas Remotas. Es una obra de difícil encaje en sus respectivos catálogos que les resultaba tan atractivo que decidieron coeditar en 2013. Ahora repiten la experiencia con el trabajo de Ovender.

La pasión de Mark Ovender por los ferrocarriles y más concretamente el metro, viene de lejos. Como a muchos niños, las locomotoras, los vagones y las vías eran la base de sus juegos. Sin embargo, no sería hasta los siete años cuando descubriría la importancia de los planos de ferrocarril.

Un día que se encontraba en la casa de su abuelo, el pequeño Ovender no quiso comerse las espinacas. En un ataque de rebeldía, decidió regresar a casa de sus padres caminando. Para ello recorrió todo Londres con la sola ayuda de un mapa de metro de la ciudad.

Nadie mejor que Ovender para valorar estos objetos en los que señala dos elementos imprescindibles: la sencillez y el atractivo estético. La primera es útil para eliminar los elementos superfluos que impiden comprender de la realidad. La segunda es básica para que a la gente le apetezca utilizarlos.

Junto a estas exigencias, los diseñadores manejan otros muchos criterios. Por ejemplo, si el mapa debe tener o no una relación directa con las distancias que recorre. O si debe incluir o no referencias de la superficie. Sin olvidar el equilibrio necesario para mantener una densidad de información constante.

El plano que mejor resolvió todas esas dificultades fue el que creó Henry Beck para el metro de Londres de 1933. El trabajo de Beck se desmarcaba de los planos ornamentados y recargados como los del metro de París y optaba por un diseño sencillo inspirado en la estética art decó de la época.

Desde entonces, y a pesar de los avances en el diseño, los planos de metro han mantenido muchas de las soluciones de Beck. Sin embargo, en los últimos tiempos la labor de estos diseñadores se está tornando muy complicada.

Al sorprendente desarrollo de la red de metro de algunas ciudades, se han sumado políticas de billete único. Este sistema permite al viajero usar, además de la red subterránea, otras en superficie e incluso trenes de cercanías. Incluir toda esa vasta red con sus diferentes niveles de información es un trabajo de precisión y creatividad,

La mejor prueba de ello es Atlas de metros del mundo. Un volumen que además de ser un interesante libro de diseño, es un material de gran valor sociológico. A través de sus páginas es posible analizar la evolución de las poblaciones según su red de metro. Todo ello sin olvidar su faceta lúdica. Como señalan desde las editoriales responsables, el volumen es «un compañero perfecto de viaje para recorrer, desde el sillón, el mundo que se esconde bajo nuestros pies».