La rápida urbanización de China ha sido una maravilla del mundo. Pero con ese impresionante crecimiento se han presentado desafíos, incluida la falta de coordinación con las ciudades cercanas. Como reconocen cada vez más los expertos en desarrollo, las economías son más eficaces cuando las ciudades forman grupos para coordinar el uso de los recursos y compartir los riesgos.

Esto es especialmente cierto en la región alrededor de Pekín, incluida la ciudad de Tianjín y la provincia de Hebei (también llamada Ji). Esta zona de Jing-Jin-Ji representa el 8 % de la población del país y el 10 % de su economía, y tiene un gran potencial para convertirse en un conglomerado urbano de clase mundial. Pero la expansión urbana y la excesiva dependencia del núcleo de Pekín han dejado a la región con un desequilibrio en las capacidades que atenta contra el crecimiento futuro. Un avance en el desarrollo sinérgico aquí fortalecería la economía de la capital china e inspiraría las áreas metropolitanas del resto del país.

La creación de un conglomerado urbano

Un conglomerado urbano de clase mundial no se limita a una gran región metropolitana. Sus ciudades y provincias constitutivas tienen papeles diferenciados en promover las industrias principales dentro del grupo. Cada uno alimenta sus propias subindustrias especializadas que forman un sistema policéntrico que fomenta la competitividad individual y colectiva. Las densas redes de transporte reducen el tiempo de viaje a menos de cuatro horas, lo que permite que el talento, el capital y otros factores de producción fluyan libremente.

Una vista de satélite de Beijing en 2015
Image: REUTERS/NASA/Handout via Reuters

Cada grupo tiene generalmente una o dos ciudades principales de más de cinco millones de personas, que se centran en servicios de gama alta. De tres a cinco ciudades secundarias de entre 500 000 y 5 millones de habitantes se dedican a la fabricación, la logística y el desarrollo tecnológico de nivel superior que se mudan progresivamente fuera del núcleo. Por último, entre diez y treinta ciudades más pequeñas de menos de 500 000 habitantes suministran factores clave de producción, como piezas y herramientas para máquinas. Esta diferenciación ayuda a prevenir la "enfermedad de las grandes ciudades", en donde el núcleo asume tantas responsabilidades que la comunicación y la coordinación fracasan.

Pekín tiene 19 millones de habitantes, mientras que Tianjín tiene 13 millones y la provincia de Hebei —que rodea esas ciudades centrales— tiene 73 millones. Esta alta densidad le otorga al área un enorme potencial de crecimiento en grupo.

Avance de Jing-Jin-Ji

Hasta ahora, el área de Pekín ha crecido más por las presiones gubernamentales en torno a objetivos económicos generales que por las señales del mercado. Cada organismo gubernamental local ha promovido el crecimiento del PBI en lugar de un desarrollo especializado. Y los recursos públicos clave, como la educación y la asistencia de la salud, todavía están excesivamente concentrados en la capital, lo que dificulta el desarrollo en el resto de la región. Tras reconocer los desequilibrios, el gobierno nacional ha ampliado recientemente sus objetivos e incluido preocupaciones ambientales y sociales. Si bien ha logrado cierto desarrollo sinérgico, aún queda mucho más por hacer para extender los recursos clave.

Una mejor coordinación e integración comienza con la movilidad física. La región está alcanzando los conglomerados urbanos desarrollados en cuanto a las conexiones de carreteras y ferrocarril, aunque necesitará una mejor gobernabilidad para asegurar que las ciudades secundarias y pequeñas tengan una voz firme en la determinación de prioridades. Por ejemplo, las vías de circunvalación policéntricas son una característica común en los conglomerados, pero están subdesarrolladas en Jing-Jin-Ji, donde la atención se ha centrado en el núcleo.

A partir de ahí, la región puede avanzar hacia la diferenciación industrial. Mientras que Tianjín ha dado buenos pasos hacia la especialización en la fabricación avanzada, a Hebei le han faltado recursos para competir; se basa principalmente en la producción de bajo valor. Como resultado, por ejemplo, los fabricantes de automóviles de Pekín prefieren importar piezas del grupo del delta del río Yangtsé en el sur. Hasta que Hebei tenga los recursos para invertir en infraestructura, educación y servicios públicos para apoyar el desarrollo industrial, tendrá dificultades para integrarse de manera adecuada y complementar el núcleo.

En este caso también, el gobierno ha alentado a muchos fabricantes de Pekín a trasladarse a Hebei. Pero la provincia no puede simplemente esperar el respaldo de Pekín. Debe modernizar activamente sus propias ofertas con el fin de hacerse más atractiva para las empresas potenciales.

Permitir el desarrollo del mercado

Los organismos gubernamentales han sido actores clave en la urbanización china y el crecimiento económico. Pero para promover conglomerados eficaces, necesitarán retroceder un poco y permitir que los mercados jueguen un papel más importante.

Por lo general, la intervención del gobierno en los conglomerados se entiende mejor en un modelo de pirámide. La capa inferior corresponde a políticas amplias que eliminan las barreras al flujo de factores productivos. A continuación se presentan políticas auxiliares y de apoyo para construir infraestructura y reducir los costos de operación. En la parte superior de la pirámide están las capas más estrechas de subsidios y otros incentivos, como garantías de préstamos, exenciones fiscales y efectivo directo. Estos deben utilizarse con moderación para necesidades específicas.

Por consiguiente, el gobierno debe concentrar sus esfuerzos en la eliminación de las barreras, al tiempo que ayuda a industrias o empresas específicas solo en raras ocasiones. Como lo han demostrado los países plenamente desarrollados —e incluso el grupo de delta del río Yangtsé— el comportamiento espontáneo del mercado por lo general diferenciará los roles en un conglomerado mejor de lo que pueden hacerlo los funcionarios del gobierno.

Jing-Jin-Ji tiene el potencial de convertirse en uno de los grandes conglomerados urbanos del mundo, al impulsar el desarrollo económico de China a medida que pasa de la materia prima a la fabricación avanzada. Sin embargo, para llegar allí, el gobierno deberá adaptar más las políticas que construyeron el conglomerado hasta ahora.