Elegir dónde vivir en los tiempos que corren no es algo trivial. Define no solo los gustos de la gente que te va a rodear, sino también el tipo de edificio en el que vivirás, los bares que te darán de comer los fines de semana y las tiendas que inundarán de escaparates tu calle. Todas estas características que definen los distritos también los convierten en micromundos.

De hecho, sin salir del núcleo urbano se puede tener la sensación de estar visitando países distintos, como ocurre en Lavapiés, un barrio madrileño con más de 80 nacionalidades; en Londres, si se visita el barrio chino o en Berlín, repleto de ambientes que no comparten ninguna similitud.

Tokio, además de ser la segunda ciudad más poblada del mundo, es también una de las más grandes en superficie y alberga un total de 23 barrios

Elegir barrio se parece, en cierto modo, a describir lo que aspiras a ser. En efecto, socialmente está aceptado preguntar «¿dónde vives?» tras conocer la ciudad en la que alguien reside. Las respuestas nos ayudan a hacernos una idea determinada sobre el estilo de vida de esa persona. En las grandes urbes, esta pregunta es especialmente común ya que las diferencias entre unas zonas y otras pueden ser abismales. En Tokio, por ejemplo, el distrito en el que resides determina tu nivel económico y social: después de tu nombre y tu nacionalidad, es lo que más interés tiene para un japonés.

Tokio, además de ser la segunda ciudad más poblada del mundo, es también una de las más grandes en superficie y alberga un total de 23 barrios. La oferta puede resultar abrumadora, pero también ofrece una oportunidad insólita de elegir un barrio a tu medida. Es una megaurbe tan vasta que puedes habitarla sin pisar ni una sola vez aquello que no te haya gustado.

Si estás pensando en mudarte allí y no sabes qué barrio elegir, aquí va una pequeña guía.

Akihabara, para los fanáticos del manga y la tecnología

Los locos por la fotografía, los videojuegos o los robots probablemente ya conozcan este barrio. La cantidad de luces expuestas en los edificios de la calle principal hacen que Picadilly o Times Square parezcan principiantes de la iluminación. Akihabara, además de concentrar tiendas de tecnología, acoge a todos aquellos que quieran vivir afiliados al universo manga (vestir cosplay, coleccionar todo tipo de muñecos, ser los primeros en comprar colecciones de cómics, etc.).

También es apto para tomar cafés con chicas vestidas de lolitas o jugar a videojuegos las 24 horas del día en locales especializados. Resumiendo: si el futurismo y la ficción son tu debilidad, este es tu sitio.

Kagurazaka, el barrio ideal para espíritus historiadores

Este distrito se caracteriza por conservar algunas de las costumbres de la era Edo. Antiguamente situado junto a la muralla del palacio real, Kagurazaka conserva un aura propia del Japón más antiguo: pequeñas calles peatonales en las que perderse, restaurantes frecuentados por geishas, negocios que venden productos tradicionales y festivales veraniegos con danza y mercadillos incluidos.

Es el alma de la historia japonesa: sus calles mantienen nombres concedidos en el período imperial, sentōs que siguen intactos desde hace siglos y un templo que fue cobijo para escritores y artistas hasta la Segunda Guerra Mundial. Si eres un nostálgico o te llama lo tradicional, ya sabes dónde vivir.

Daikanyama, paraíso hípster

La filosofía hípster está presente en todos los países europeos y desde hace años también se está extendiendo por Asia. El barrio de moda en Tokio, desde que se instalaron cafeterías estilo nórdico y tiendas con marcas impronunciables, es Daikanyama. Situado cerca del caótico Shibuya pero con un ambiente totalmente distinto, este distrito es sinónimo de armonía y diseño: librerías inmensas, Food Street Market los fines de semana y sofás de cuero en todos los restaurantes (de comida orgánica, por supuesto). Si eres fan de la moda y sueñas con vivir en un mundo mejor, aquí debes fijar tu hogar.

Odaiba, para quienes les gustan las ciudades, pero no

Hay quienes adoran el asfalto y les encanta la sensación de sentirse rodeados todo el tiempo y hay quienes tienen que resignarse a vivir en una gran urbe por motivos laborales. La bahía de Tokio, más conocida como Odaiba, es el lugar perfecto para aquellos que se sientan atrapados entre rascacielos.

Este barrio es una especie de ciudad dormitorio pegado a Tokio que incluye espacios abiertos, un paisaje espectacular y una pasarela que rodea el mar y aleja del agobio urbanita. Incluye una playa artificial y centros comerciales llenos de locales exteriores. Si te gusta la sensación de respirar en espacios amplios, este es tu sitio.

Shimokitazawa, universo ‘vintage’

Para todos aquellos que creen que «todo lo pasado fue mejor», este es el barrio ideal. Plagado de tiendas de segunda mano, peluquerías con un toque ochentero y cafeterías con libros antiguos, Shimokitazawa es un universo único dentro de Tokio. Considerado como distrito amigo de las bicicletas y anfitrión de mercadillos y eventos, el barrio destaca por la innumerable cantidad de referencias culturales que hay en él.

Las calles peatonales y los restaurantes con terraza aportan calidad de vida a los tokiotas que allí residen, lejos de las aglomeraciones y del ruido. Es ideal para dar un paseo o para llevar una vida cool. Si eres un fanático de Aquellos maravillosos años, fliparás con este lugar.