Existe una correlación significativa entre la pobreza, sobre todo la que provoca malnutrición, y peores resultados en niños tanto en pruebas cognitivas como en los resultados escolares.

Uno de los últimos estudios al respecto que lo manifiesta, financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates, se está llevando a cabo en Bangladés, donde alrededor a un 40% de los niños presenta un retraso en su crecimiento.

La investigadora Shahria Hafiz Kakon, que forma parte del Centro Internacional de Investigación de las Enfermedades Diarreicas de Daca, y el neurocientífico pediátrico Charles Nelson, entre otros colaboradores, están analizando imágenes cerebrales de niños afectados por ese problema de crecimiento.

Concretamente, han llevado a cabo pruebas de resonancia magnética (MRI). Asimismo, sometieron a unos 130 niños de 36 meses a pruebas de espectroscopía funcional del Infrarrojo Cercano (fNIRs) y detectaron patrones distintos en la actividad cerebral en aquellos que sufrían un retraso en el crecimiento y otras adversidades.

Además de la malnutrición, el estudio achaca a la higiene el pobre desarrollo cognitivo de estos niños, amén de las infecciones por patógenos intestinales y las madres con altas tasas de depresión. En el siguiente paso es identificar el factor más relevante en los niños para dirigir los esfuerzos a atajarlo como prioridad.