Casi 7,5 millones de adultos de la Unión Europea (unos 17 de cada 100) padecen "inseguridad alimentaria grave" —reducen cantidades, se saltan comidas, pasan hambre—, según el informe regional para Europa y Asia Central publicado por la FAO, la agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura. Aunque en la zona no se han registrado retrocesos en la lucha contra la malnutrición (a diferencia de la tendencia global), los avances se han estancado en los últimos años, según Ariella Glinni, autora principal del documento.

El estudio, que hace un repaso del panorama alimentario y nutricional en países tan distintos como Noruega, Albania, Israel o Tayikistán, destaca los problemas de obesidad y sobrepeso (malnutrición por exceso) pero también recuerda que la zona no está exenta de hambrientos. En el propio Tayikistán, por ejemplo, una antigua república soviética de Asia Central, tres de cada 10 personas no comen lo suficiente.

Uno de cada cuatro adultos europeos es obeso, según el estudio

En las estadísticas del hambre que la organización publica anualmente, casi todos los países europeos suelen pasar desapercibidos, ya que la tasa de personas subalimentadas está por debajo del 2,5%, y no se aporta el número concreto de hambrientos. Por ello, y para tener "un mayor detalle sobre cuál la población afectada y abordar sus problemas", dice Glinni, la FAO está impulsando un segundo método de cálculo. A los datos de los países sobre la disponibilidad de alimentos (que permite calcular si la gente ingiere las necesarias para una vida plena) se añade un sistema de encuestas para conocer la experiencia directa de quienes no llenan el estómago.

Este método, conocido como FIES, es el que muestra que al menos 14,3 millones de adultos sufren una grave falta de alimentos, la mitad de ellos en los países de la UE-28. De esta otra vía hacia una "visión más profunda y completa", como insiste la experta de la FAO, sí se han publicado datos por países. En el trienio 2014-2016, medio millón de españoles, 900.000 franceses o 2,7 millones de habitantes de Reino Unido vivían en un hogar donde al menos un adulto tenía problemas para comer lo necesario. Las cifras son peores en los países del Cáucaso y el Sudeste de Europa (incluidos los Balcanes), donde más de 5 de cada 100 adultos tienen problemas de seguridad alimentaria.

Por contra la obesidad, el gran problema nutricional de esta parte del mundo, afecta a uno de cada cuatro adultos de la región (en la UE, al 24,8%), y subiendo. Las peores tasas están en Malta (29,6%), Turquía (29,3%) y Reino Unido (29,1%) y las más bajas en Tayikistán, Kirguizistán y Uzbekistán, todos por debajo del 15%.

Aunque el informe —en el que participan otras agencias como el Programa Mundial de Alimentos o la Organización Mundial de la Salud—admite que el sobrepeso puede ser resultado de la pobreza, que lleva a consumir alimentos más baratos y de peor calidad, defiende que el crecimiento de las tasas de obesidad en la región está relacionado con el aumento de los ingresos, que permite adquirir productos con mayor contenido calórico y adoptar estilos de vida más sedentarios. En el Caúcaso, el número de adultos obesos avanzó casi un 40% entre 2005 y 2014 (en torno a un 20% en la UE).

El estudio también aborda los problemas de falta de micronutrientes (como vitaminas A o D, hierro, acido fólico o calcio), extendidos por toda la región a causa de dietas inapropiadas y que afectan principalmente a las poblaciones de menor rent. La anemia o falta de hierro, una de sus consecuencias, afecta a 44,6 millones de mujeres en edad reproductiva en toda la región (14,5 millones en la UE).