Existen muchas cosas maravillosas que ofrece la vida en la ciudad, desde el corto traslado al trabajo hasta las infinitas opciones de entretenimiento. Sin embargo, desafortunadamente todo esto tiene un costo.

No importa si está alquilando en Rio o es propietario en Hanói, vivir en una gran metrópolis puede ser extremadamente costoso.

Sorprendentemente, son las economías emergentes del mundo las que tienen las viviendas menos asequibles. Esto hace que para la gran mayoría de las personas, sea prácticamente imposible en estos países vivir en su propio hogar.

Imagen: análisis de Bloomberg de datos de Numbeo

De acuerdo con el Índice global de accesibilidad a la vivienda de Bloomberg, de las 20 ciudades con menos viviendas asequibles en relación con los ingresos, siete se encuentran en Asia y seis en América Latina.

La capital venezolana, Caracas, encabeza la lista. En una ciudad donde el salario mensual promedio es de solo 31 USD, alquilar una propiedad de tres dormitorios cuesta 416 USD, mientras que los pagos de una hipoteca de una vivienda de 93 metros cuadrados promedian 1971 USD por mes.

Caracas es la ciudad menos asequible del mundo. Imagen: análisis de Bloomberg de datos de Numbeo

Las comunidades más pobres pagan el precio

Es lógico que aquellos con los ingresos más bajos sean los más afectados por el alto precio de alquilar o comprar una casa en un área urbana.

Esta falta de viviendas asequibles significa que cada vez más personas en todo el mundo viven en hogares con múltiples ingresos.

Y lo que es peor, en países como Brasil, las personas más pobres a menudo se ven obligadas a vivir en barrios marginales.

Las estadísticas más recientes de 2010 muestran que el 22 % de la población de Río de Janeiro vivía en barrios marginales —conocidos como favelas— o vecindarios con viviendas precarias e irregulares.

Más de uno de cada cinco residentes de Río vivió en una favela en 2010. Imagen: Reuters

La demanda supera la oferta

Una combinación de urbanización masiva y salarios relativamente bajos significa que simplemente no hay suficientes viviendas disponibles a un precio asequible.

Todo ello a pesar de los importantes proyectos de construcción en países de todo el mundo.

Un programa en Venezuela para construir tres millones de hogares en 2019 ha hecho poco para aliviar la crisis de viviendas en el país. Mientras tanto, en China la demanda continúa siendo muy superior a la oferta, a pesar del éxito limitado en las ciudades de Shenzhen y Cantón.

Aunque siete de las 10 ciudades más asequibles para la vivienda se encuentran en América del Norte, sería un error sugerir que el mundo desarrollado no tiene un problema con la vivienda urbana no asequible.

En Londres, por ejemplo, el alquiler mensual promedio y los pagos de hipotecas equivalen aproximadamente al 135 % del ingreso neto mensual.

Londres es la ciudad menos asequible de Europa Occidental. Imagen: Reuters

¿Qué se puede hacer?

Solamente construir más casas no es suficiente para resolver el problema de asequibilidad urbana.

Los países de América Latina han probado con subsidios a la vivienda. Si bien en cierta medida esto ha servido de ayuda, se necesita hacer más para cerrar la brecha de viviendas en la región.

A principios de este año, el gobierno del Reino Unido prometió corregir su mercado inmobiliario "averiado" con una estrategia que implica tomar medidas drásticas contra los propietarios deshonestos y prohibir los honorarios de los agentes de alquiler. Se espera que esto ayude a reducir el costo del alquiler en la capital.

Se han implementado innumerables otras iniciativas en todo el mundo, pero desafortunadamente no existe un enfoque único para todos.

La clave es que los gobiernos trabajen estrechamente con los constructores de viviendas y otras partes interesadas para garantizar que las personas con ingresos más bajos puedan aprovechar al máximo la vida de la ciudad.