De acuerdo con Cal Newport, profesor en Ciencias de la Computación en la Universidad de Georgetown, el Internet ha acabado con el ‘Trabajo a Fondo’ o el más elaborado.

En su libro “Enfócate”, el autor dice que el trabajo con mejor calidad es resultado de cierto aislamiento. Para él, está claro que desde que estamos en un mundo más conectado, tenemos un mayor número de distracciones. Por ejemplo, revisar correos, ver mensajes en el teléfono o las actualizaciones en redes sociales.

Según Newport, el psiquiatra Carl Jung dio lo mejor de sí, cuando decidió construir un lugar conocido como “La Torre”. Este sitio le sirvió para aislarse del mundo y establecer una rutina de trabajo más profunda y detallada. Escapar de la vida citadina le permitió profundizar en su faceta profesional.

El autor menciona otros ejemplos, Mark Twain escribió gran parte de “Las Aventuras de Tom Sawyer” en un cobertizo.

Durante 44 años Woody Allen ha trabajado sus guiones en una máquina de escribir mecánica. El fruto de este esfuerzo ha escrito y dirigido 44 películas, de las que ha obtenido 33 nominaciones a los premios de la Academia. No tuvo ningún tipo de distracción electrónica.

J. K. Rowling utiliza computadoras, pero se dice que para escribir la serie de Harry Potter, tuvo que alejarse de las redes sociales.

Bill Gates, organizaba dos veces al año, sus famosas Think Weeks, semanas en las que se aislaba en su casa de campo en las que se dedicaba a leer y producir grandes ideas.

¿Cómo afecta el Internet?

Actualmente los empleados del conocimiento han olvidado el valor del trabajo a profundidad. La velocidad a la que tienen que ejecutar hace que poco a poco hagan de lado esta forma de laborar.

Las herramientas de la red como el correo electrónico, las redes sociales, aplicaciones para mensajes y sitios de noticias, han fragmentado la atención de los trabajadores. Las distracciones están disponibles en todo momento, tanto en la computadora como en el teléfono.

Según un estudio de la firma McKinsey, los trabajadores dedican más del 60% de su tiempo en la oficina a la comunicación electrónica y a las búsquedas por Internet; mientras el 30% lo dedica a leer y responder correos electrónicos.

El constante envío de correos y mensajes contribuye a que haya interrupciones más constantes, y por ello sólo queda tiempo para el trabajo superficial. Para realizar un trabajo mejor pensado sería necesario no tener distracciones.

Desgraciadamente el trabajo superficial tiene más futuro debido a que poco a poco se pierde la costumbre de hacer las cosas a profundidad y el cambio parece que no se puede revertir con facilidad. La capacidad para realizar proyectos más a conciencia se pierde poco a poco.

Newport tiene la tesis de que “el cambio de nuestra cultura laboral hacia lo superficial está sacando a flote una gran cantidad de oportunidades personales y económicas para los pocos individuos que reconozcan el potencial que implica resistirse a esta tendencia y favorecer la profundidad”.

Para adquirir conocimientos más complejos es necesario contar con una concentración más intensa. Según el autor, trabajar a fondo “no es una reivindicación nostálgica de escritores y filósofos de comienzos del siglo XX. Es una destreza que tiene gran valor en la vida moderna”.

Los trabajadores de la actualidad tienen que aprender rápidamente cosas complicadas y trabajar a profundidad, para seguir siendo valiosos en la economía. Sin embargo, este esfuerzo debe estar bien enfocado, pues si algo tiene éxito el modelo de negocios digital la compensación monetaria se magnifica.

Pero si se produce algo mediocre y sin valor, lo más probable es que la gente busque un sustituto para aquello que no le sirvió.